Chusa Garcés

Muro de las lamentaciones. Chusa Garcés. Las largas cuatro horas de avión incrementan mi estado de nerviosismo, quiero pisar, por fin, tierra y comenzar a saborear todo lo que me espera en los próximos diez días. Todo llega, recuerdo el momento de aterrizaje del avión y el calor húmedo que desprendía la tierra de Tel Aviv. Había cumplido el sueño, tantas veces evocado de conocer Israel, la tierra que dio origen a nuestra civilización y que ostenta el pérfido privilegio de ser la cuna de las tres grandes religiones monoteístas. Estaba camino de Jerusalén para conocer en profundidad la historia del pueblo judío, de su holocausto y de la creación del estado.

GOB ARAGON surge

La ciudad me sorprendió por muchas cosas, la primera impresión me transportó a mi infancia, evocando la cálida Navidad y su Belén. Tuve la sensación de estar dentro del mío propio. Las murallas rodean la parte histórica de la ciudad dejando dentro los grandes emblemas religiosos. Las tres religiones del libro se disputan un territorio tan sagrado como antiguo, el muro de las lamentaciones que contiene parte del originario templo de Salomón, y por ello es el es el santa sanctórum de la tierra para los judíos. Impresiona ver cómo cientos de judíos oran al ritmo de las letanías, implorando a su Dios bendiciones y ver cómo con el paso de los siglos no han perdido su idiosincrasia, ya que siguen vistiendo con ropas de otra época, levitas largas y negras, junto con grandes sombreros y sus tirabuzones marcados como símbolo de su sentir. Santo Sepulcro. Ch. G.Los orantes se sientan delante del muro durante largas horas con sus libros de salmos abiertos y algunos lloran, no pueden contener la emoción de entrar en contacto con su Dios. No muy lejos de allí nos encontramos con otro de los emblemas del cristianismo, la vía dolorosa que nos conduce al lugar donde fue crucificado Jesús, la iglesia del Santo Sepulcro. Las calles estrechas y llenas de bazares dentro del barrio árabe nos conducen por la peregrinación de las estaciones que condujeron a Jesús a su calvario en la cruz dentro de la propia iglesia. Impresiona también sentir como al final las creencias se evaporan para poder cotidianizar la realidad. Los vendedores parecen ajenos a que el hijo de Dios cruzo sus calles camino de su muerte, ellos se preocupan sólo por lo estrictamente necesario, el dinero que dejará el turista en sus cajas y su Alá que vive refugiado pocos metros más allá en el último de los grandes emblemas religiosos que alberga la ciudad, La mezquita de la Roca abierta solamente de siete a once de la mañana.

Jerusalem hace honor al refrán Israelí que dice «mientras Tel Aviv se divierte, Jerusalén reza y Haifa trabaja». En la ciudad se respira el aire santo que llega casi a la asfixia el día del Sabath, desde que aparece la primera estrella el viernes y hasta que anochece el sábado la ciudad se paraliza hasta el punto que los medios de trasporte no funcionan. La ciudad va apagando su alboroto hasta convertirse en una población fantasma, pocos son los que circulan por las calles. El Sabath judío es el día en que todos deben descansar y estar con la familia, la única salida permitida es a la Sinagoga, así que las pocas familias judías que transitan por las calles tienen un cometido vital. Vía Dolorosa. Ch.G.El barrio más ultra ortodoxo, de Mea Sharin intimida con su filo de silencio, al visitante. En mi paseo siento la hoja cortante de la presencia sagrada sólo comparable a los lugares santos. Todo el barrio en su absoluto recogimiento es un santuario. La ciudad depara continúas sorpresas al visitante. No puedo dejar de asombrarme durante todo el tiempo que formo parte de la misma de la naturalidad con la que conviven cotidianamente las religiones y las armas. El ejército posee el don de la ubiquidad, está archipresente en todos los lugares de la ciudad, los jovencísimos soldados serán las futuras generaciones del país, pero todo adolescente debe pasar su servicio militar obligatorio y durante su tiempo de soldado, dos o tres años, en función del género, deberá llevar siempre consigo su arma.

Militares israelíes. Ch. G.Jerusalén no dejó de sorprenderme durante todo el tiempo que estuve allí, pero sobre todo dejó una profunda huella el curso sobre el Holocausto que fui a realizar y el conocer los testimonios directos de los supervivientes del horror. Sin duda, un privilegio que aproveche al máximo y que os seguiré contando…

dph

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