RENOVE MARIÑO

Durante los últimos siglos, las poblaciones de quebrantahuesos han sufrido un drástico proceso de regresión que ha conducido a su extinción en numerosas áreas orientales y occidentales. A causa de este declive poblacional, Aragón ha contribuido a la puesta en marcha de planes de conservación para preservar los ejemplares que todavía sobrevuelan las montañas aragonesas.

Una de esas contribuciones es la creación, en el año 2008, del Centro de Cría del Quebrantahuesos en Aislamiento Humano (CRIAH), un organismo cuya finalidad radica en desarrollar las acciones de conservación fuera del hábitat de aquellos quebrantahuesos que necesiten de unas infraestructuras especializadas para el manejo de la especie fuera del medio natural.

CAMINO DE SANTIAGO

El centro, ubicado en La Alfranca, ha sido diseñado para el alojamiento de ejemplares de quebrantahuesos cuya viabilidad en libertad no es posible o cuya condición de irrecuperables los hace útiles como referentes de comportamiento durante el proceso de crianza de los pollos.

Sus objetivos son muy claros: atender las necesidades de conservación de la población aragonesa, el desarrollo de los huevos y pollos que lleguen al centro, asegurar el desarrollo de los ejemplares que se críen en las instalaciones y prepararlos para su liberación en el medio natural. Todo ello para preservar los pocos ejemplares que quedan en la comunidad aragonesa.

Funciones del CRIAH

Para cumplir con sus objetivos, el CRIAH desarrolla diferentes actuaciones. Su labor comienza identificando los nidos de quebrantahuesos. El Jefe de Servicio de Biodiversidad del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Manuel Alcántara, explica que “primero, se identifican los huevos obtenidos de parejas que han fracasado como reproductores. Generalmente los recogemos en fase de huevo porque tiene menos riesgo de fracasar. Se llevan al centro y permanecen ahí donde la dependencia de los cuidados paternos es total. Esos cuidados se sustituyen por cuidadores y por unas marionetas que son replicas exactas de un ejemplar adulto”.

La fase de permanencia del pollo en el CRIAH es de 40 días. Pasada esta fase, el ejemplar es llevado a una jaula de aclimatación, replica de un nido, donde se alimenta a través de marionetas de quebrantahuesos adultos. “El último paso es muy importante y consta de la aclimatación del pollo en el Parque de Ordesa. Es ahí donde la cría entra en contacto con ejemplares reales de quebrantahuesos para que pueda ver cómo se comportan sus congéneres y adquiere experiencia visual sobre esos comportamientos. Después de 100 días ya puede ser liberado”, resalta Alcántara.

¿Quiénes forman parte del CRIAH?

El Centro de Cría del Quebrantahuesos en Aislamiento Humano está formado por dos veterinarios y dos asistentes. Los veterinarios se ocupan de la labor de crianza mientras que los técnicos realizan los cuidados y las labores de atención de los pollos que se encuentran en el centro. “Lo reseñable es que las personas que se ocupan de esos cuidados son las que acuden a Ordesa cuando se produce la fase de aclimatación de los ejemplares”, subraya Manuel Alcántara.

Este año, el CRIAH ha realizado un total de nueve intervenciones en nidos de quebrantahuesos pero tan sólo una de ellas ha acabado con éxito. Este nuevo ejemplar, que nació el 25 de marzo, pasará a formar parte de los quebrantahuesos afincados en el Parque Natural de Picos de Europa.

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