ESTA HISTORIA VA CONTIGO

El Partido Aragonés ha registrado en las Cortes de Aragón una proposición no de ley, en la que se insta a que se establezcan las vías de colaboración necesarias entre la empresa púbica Suelo y Vivienda y el Ayuntamiento de Barbastro, para que sea impulsada con urgencia la tramitación pendiente para la urbanización de los suelos del antiguo cuartel General Ricardos.

El objetivo es que, siempre de acuerdo con el Ayuntamiento, se lleve a cabo la urbanización de estos terrenos, si fuera preciso por fases, abordando en primer lugar los suelos destinados a actividades económicas -el 30% del total de la extensión-, al objeto de que Barbastro pueda contar en el plazo más breve posible con un polígono industrial ‘blando’ que contribuya a la dinamización de la ciudad y la creación de empleo.

Antecedentes

La urbanización de la zona que antiguamente ocupaba el acuartelamiento General Ricardos en Barbastro es el más importante proyecto para la ordenación urbana de la capital del Somontano en la actualidad, tanto por su volumen proporcional en cuanto a extensión -unas 17 hectáreas- y edificaciones previstas como por su impacto para la definición y modernización cara al futuro del plano de la ciudad, con sus implicaciones en crecimiento, servicios, vialidad…

Ya en 1996, el Ayuntamiento de Barbastro solicitó, tras la desafectación del cuartel, la reversión a su favor del solar y las edificaciones del acuartelamiento. A raíz de la denegación de este planteamiento se produjo un largo litigio contrario a los intereses municipales. Finalmente (2006-2007), los terrenos e inmuebles fueron adquiridos por Suelo y Vivienda de Aragón (SVA) a la Gerencia de Infraestructuras de la Defensa y al Instituto para la Vivienda de las Fuerzas Armadas, dependientes Ministerio de Defensa, por un importe cercano a 4,5 millones de euros.

En octubre 2008, fue suscrito un convenio urbanístico entre el Ayuntamiento de Barbastro y SVA para la gestión del desarrollo de esos suelos, con una edificabilidad máxima del 70% para uso residencial -es decir, en torno a las 676 viviendas, de las cuales 300 serán de protección-, más sistemas generales, cesión de suelo al Ayuntamiento y un 30% (en torno a 37.000 metros cuadrados) para actividades terciarias y económicas, específicamente pequeñas industrias o un denominado ‘polígono blando’. SVA encargó y costeó los derribos y la redacción del Plan Especial de Reforma Interior, mientras el Ayuntamiento tramitaba la documentación, incluso con modificación del PGOU para los nuevos usos. Así mismo la empresa pública encargaba el proyecto de urbanización, adjudicado en septiembre de 2010 y en la actualidad ya ultimado.

Hasta la fecha, no ha culminado el proceso: el proyecto todavía no ha sido presentado al Ayuntamiento y los terrenos continúan sin que se haya desarrollado los siguientes pasos tendentes a iniciar las obras. Sin duda, la nefasta coyuntura económica y del mercado de la vivienda, así como las numerosas iniciativas emprendidas por SVA en distintas localidades y afectadas por esas negativas circunstancias, están condicionando que se impulse dicho proceso y se afronte la notable inversión en urbanización e infraestructuras de toda la extensión, ahora en suspenso.

Sin embargo, es patente la necesidad de que Barbastro disponga de recursos con los que reactivar su dinamismo económico y aprovechar la incidencia de la apertura de la autovía A-22 y las expectativas generadas en la conurbación Barbastro-Monzón-Binéfar, especialmente en el ámbito industrial, agroalimentario, logístico…. De esta manera, además de la futura ampliación del polígono industrial Valle del Cinca, la ciudad cuenta con la opción de disponer de una oferta de suelo para implantación de industrias, nuevos proyectos de las ya instaladas y generación de empleo, a expensas de la urbanización de las anteriormente mencionadas 3,7 hectáreas destinadas a actividades económicas, incluidas en el conjunto del APR-90 pendiente.

Con todo ello, a la vista de esta situación, el Ayuntamiento está ya estudiando propuestas e iniciativas que posibiliten el uso de esos recursos de carácter económico y laboral, desbloqueando además el proceso de desarrollo para los solares del antiguo cuartel, que difícilmente se produciría, en las presentes circunstancias, en su totalidad. En este sentido, según el Ayuntamiento, una alternativa viable sería que su urbanización fuera impulsada por fases, afrontando en primer lugar la necesidad del disponer del ‘polígono blando’ y a continuación, la zona residencial. La consecuencia directa sería el levantamiento de la suspensión sobre esa área, la continuación de los trámites necesarios y la oferta a corto-medio plazo de nuevo suelo industrial, propiciando oportunidades de creación de puestos de trabajo.

Dada la importancia de esta perspectiva para Barbastro y de esta ciudad en el equilibrio territorial de Aragón, el acuerdo de su Ayuntamiento y la aspiración de dicha capital comarcal por su modernización y dinamismo económico y laboral, estas Cortes tienen que apoyar que se alcance el máximo grado de colaboración en aras a lograr esos objetivos.

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