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N. Baños Cancer.

X Encuentro de Periodismo de Altura. Sara Lambán.El pasado viernes 24, la ex corresponsal de TVE María Rosa María Calaf, y los corresponsales de El País y Cinco Días en Bruselas, Andreu Missé y Bernardo de Miguel se sentaron a reflexionar sobre la situación actual en el Centro Cultural de Castejón de Sos, en una mesa redonda que inspeccionó «La crisis vista desde fuera de Europa».

Europa está en la cuerda floja. Los tres periodistas coinciden en que las bases de la Eurozona están mal planteadas, como asegura Bernardo de Miguel, «la crisis a puesto de manifiesto que la zona euro está mal construida». Y Missé acusa directamente a sus pastores, Alemania y los mercados, que según él sabían los fallos de antemano.

La causa de este desajuste estructural es, para sendos periodistas, el «gran déficit de voluntad política», que Andreu Missé subraya y que sus compañeros respaldan. Y es que para Missé «hemos creado unos monstruos, los grandes bancos y mercados, que dominan a los políticos» ejerciendo de dictadores enmascarados: «es una realidad objetiva que las decisiones las toman ellos». Alemania «es la que diseña y proyecta» la Unión Europea y, reconoce María que, el modelo y las herramientas impuestos «está claro que no funcionan».

Los paraísos fiscales nos ahogan, ya que como asegura el corresponsal de El País «estamos perdidos» si continúan existiendo. La sangre y el hambre de medio mundo sostienen los privilegios de la otra mitad, nos recuerda Rosa María. Las conquistas del Estado de Bienestar están siendo destruidas, la sombra china cada vez es más competitiva y la eurofobia no para de crecer. Con este panorama la solución alemana adopta un «enfoque religioso», contempla Missé, que ha convertido Grecia en una colonia caótica y tiene a España en el punto de mira. Si 2010 fue el año de la crisis griega,  2012 enfoca al pueblo español como epicentro de la crisis global. Desde Bruselas, el corresponsal de Cinco Días aprecia la «impresión generalizada de que España no va a poder gestionar por sí misma la crisis de un sector financiero descomunal, tan grande como el alemán» y con la mitad de población.

Y es que «los hombres de negro están por todas partes». De Miguel anticipa medidas centralizadoras que ya se están llevando a cabo y que pueden significar que, mediante un proceso profundamente antidemocrático, desde Frackfurt o Bruselas se «tenga autoridad sobre nuestro presupuesto». De momento, un segundo rescate parcial ya está sobre la mesa para final de verano.

«Una guerra sin balas» es para Calaf la definición del momento actual. Los inversores inflan los precios a su antojo, en un juego macabro que decide nuestra realidad. Las potencias occidentales expolian los países periféricos (lo que el corresponsal de Cinco Días define como `competencia desleal´) y el pensamiento único se impone por doquier. Europa «se americaniza» para Bernardo de Miguel, caminamos hacia una sociedad «individualista y precaria», que nos trae el neologismo `precariado´ como una realidad aplastante. Nos reflejamos en un país que con la mitad de población que Europa concentra siete veces más de presos en sus cárceles.

Las elecciones alemanas en septiembre de 2013 ponen el acento en las pautas a seguir. Y, aunque, asegura de Miguel, que «ninguno apuesta por la desintegración de la zona euro», y menos Obama con las elecciones encima, todas las opciones están sobre la mesa, desde su desaparición hasta «la caída de España e Italia».

Los ponentes coinciden en el que cambio de modelo «es imprescindible». Y mientras Bruselas centraliza progresivamente el poder, el `euroescepticismo´ crece entre la población europea, que ya extiende sus brotes a España. Sin embargo, para Bernardo de Miguel la crisis no ha alcanzado el grado suficiente de crudeza para que se produzca un cambio significativo, de momento.

dph

1 Comentario

  1. A primera vista, y sin profundizar demasiado, lo que dicen estos expertos del periodismo económico tiene sentido. Sin embargo, hay apreciaciones que, en cierto modo son una quimera, pues, obviamente, hay que  partir de un hecho irrefutable: los mercados además de no tener corazón no son ni de derechas ni de izquierdas, van a lo suyo y no hay modo de hacerles cambiar de forma de ser. Y sometido a esa dictadura, cualquier intento de solucionar problemas puede fracasar estrepitosamente. Vamos, digo yo. De todos modos, todo es muy complejo, hay que estar permanentemente al loro, y aún así es difícil evitar un choque frontal entre las potencias más poderosas que marcan, inevitablemente, la hoja de ruta a seguir.

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