ESTA HISTORIA VA CONTIGO

Los claretianos y los monjes del Verbo Encarnado junto al obispo. Foto JLP.“Concédenos Madre unos dignos servidores tuyos”. Con estas palabras comenzaba el obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, una emotiva homilía en la explanada del monasterio de El Pueyo que albergó la concurrida celebración religiosa de despedida de los misioneros claretianos, que durante 47 años han regentado este santuario, y de bienvenida a los dos monjes del Instituto del Verbo Encarnado, que procedentes de Argentina se hacían cargo desde ayer del emblemático enclave del Somontano.

El de ayer fue un día para la historia de Barbastro y las comarcas de Somontano y La Hoya, cuyos pueblos acuden en romería hasta este santuario y profesan gran devoción por la virgen de El Pueyo.

Alcaldes, en primera fila y asistentes a la despedida de El Pueyo. Foto JLP.Cientos de personas llegadas de ambas comarcas, entre ellos alcaldes como el de Barbastro, Antillón, Peralta de Alcofea, Peraltilla o Pozán de Vero, y una treintena de sacerdotes de la diócesis de Barbastro- Monzón y Huesca quisieron agradecer a los claretianos padre Juan Sanz y padre Mariano Molina que junto al padre Benjamín El Cano, ausente ayer, el haber “atendido este santuario con el corazón en la mano y convertirlo en la casa de todo aquel que se acercara”, como señaló Milián.

El prelado de la diócesis de Barbastro – Monzón brindó a su vez un cálido emotivo para la nueva congregación que se hace cargo del santuario y pidió a sus dos sacerdotes que conviertan a El Pueyo “en un lugar de silencio y oración. Que la gente que venga os vea postrados y orando ante la virgen y que vuestra santidad atraiga a muchas personas y encuentren en vosotros el asesoramiento adecuado para indicarles el camino hacia su búsqueda. Estoy convencido de que vais a ser un regalo para la diócesis y para Aragón”.

El Padre Juan y Molina en primer plano, reciben el aplauso de los sacerdotes. Foto JLP.Milián estuvo arropado en la eucaristía por los padres provinciales de los Claretianos, Ángel Lasheras, y del Instituto del Verbo Encarnado, Fernando Vicchi. Lasheras indicó que ayer “todos los Claretianos del mundo tenían los ojos puestos en El Pueyo” e indicó que la orden daba “un hasta pronto a la virgen de El Pueyo porque de ella un claretiano no se despide nunca”.

Por su parte el provincial de la nueva orden pidió a los fieles “que acogieran en sus corazones a los nuevos monjes porque Barbastro está en los nuestros desde hace mucho tiempo”. A este respecto indicó que desde la beatificación en 1992 de los 51 misioneros claretianos fusilados en la guerra civil, el Instituto del Verbo Encarnado adoptó a los claretianos como patronos de su mayor seminario en Argentina.

Misa multitudinaria celerbada en El Pueyo. Foto JLP.El padre Juan y padre Molina dormían ayer en su nuevo hogar, en la residencia de los Padres Misioneros de Barbastro, tras recibir abrazos, besos y buenos deseos de los asistentes a la eucaristía. Mientras que en El Pueyo seguirá la actividad religiosa de la mano de los monjes Osvaldo Rodríguez y el superior Carlos Morales que según declaró este último llevarán “una vida contemplativa, de oración y silencio, acompañando a los peregrinos que busquen el silencio, la espiritualidad y la tradición claretiana”.

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