El director salmantino Pablo Moreno ha finalizado el rodaje de «Un dios prohibido», la nueva película de Contracorriente Producciones que narra el martirio de 51 miembros de la comunidad Claretiana de Barbastro en el inicio de la Guerra Civil española.

El estreno de la película, que se ha rodado los últimos meses en Ciudad Rodrigo bajo el guión de Juan Díaz, está previsto en salas comerciales para la primavera del próximo año.

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Se trata de un film coral en el que han participado más de cincuenta actores, entre principales y de reparto, así como más de 200 figurantes.

Entre los actores se encuentran Jesús Guzmán («Atraco a las tres», «La muerte tenía un precio», «El bueno, el feo y el malo» ); Elena Furiase («El internado», «El libro de las aguas», «Cruzando el límite»), Juan Alberto López ( «Arrayán», «Cuéntame cómo pasó», «Aquí no hay quien viva») y Jacobo Muñoz («Blancanieves Boulevard», «Pablo de Tarso, el último viaje»).

Además figuran actores con larga trayectoria en doblaje como Juan Rueda o José María Rueda y también que proceden del mundo del teatro o televisión como Alex Tormo (director de la compañía Triaca), Gabriel Latorre, Juan Lombardero, Mauro Muñiz, Ainhoa Aldeanondo («Incrementum»), Guido Balzaretti («Los miserables») y Jerónimo Salas («Madera de Joses»).

«Un Dios prohibido» es el proyecto más importante que ha asumido Contracorriente Producciones, que cuenta en su haber con películas como «Jesús, el peregrino de la luz», «Talita kum» y «Pablo de Tarso, el último viaje».

Elena Furiase da vida en el film a una miliciana republicana de 20 años, Trini, que se deja llevar por un seminarista convencida de que ella puede luchar contra el amor y superar una guerra y muchos ideales por ese amor.

Por su parte, Jesús Guzmán interpreta a un anciano cura.
El 20 de julio de 1936, un grupo revolucionario de milicianos asaltó el Seminario de Misioneros Claretianos, formado por 9 sacerdotes, 12 hermanos ayudantes y 39 seminaristas próximos a ordenarse de sacerdotes. Todos ellos fueron encerrados, separando a los misioneros jóvenes la mayoría de menos de 25 años, de los superiores.

Los testimonios llegaron por escritos en trozos de papel que escondieron en el mobiliario del lugar en el que se encontraban encerrados y por el testimonio de dos jóvenes claretianos que fueron liberados por ser argentinos. Los fusilamientos se realizaron entre el 2 y el 18 de agosto.

El Papa Juan Pablo II beatificó a los 51 mártires claretianos, calificando al grupo como Seminario Mártir.

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