CEDER PUEBLOS VIVOS

El viernes tuvo lugar la actuación de clausura del XV Ciclo Internacional de Órgano Música Sacra de Torreciudad, con una interpretación ofrecida por cuatro músicos españoles de reconocido prestigio: Mª Rosa Calvo-Manzano (arpa), Vicente Martínez y Vicente Martínez -hijo- (flautas traveseras) y Maite Aranzabal (órgano).

Asistentes a la actuación del viernes en Torreciudad. Foto S.E.La primera parte del concierto fue protagonizada por la actuación solista de cada intérprete. Mª Rosa Calvo-Manzano abrió el programa con la Chacona de Häendel, donde mostró su dominio técnico del arpa y de sus posibilidades sonoras, facetas que la han convertido en la más prestigiosa arpista española y creadora de su propia escuela. Maite Aranzabal, organista titular del santuario, eligió para su solo el Minué de la Suite Gothique de Boëllman, obra para órgano emblemática del siglo XIX. En tercer lugar, Vicente Martínez y Vicente Martínez interpretaron un Dúo para dos flautas de Quantz, con el que los dos músicos demostraron su virtuosismo, compenetración y gran musicalidad en el fraseo y articulación del dúo.

Componentes del grupo que cerró el ciclo de música de Torreciudad. Foto S.E.Ludovici Fantasiae constituyó la segunda parte de la actuación, obra compuesta en 2008 por Mª Rosa Calvo-Manzano para los cuatro instrumentos. La pieza se define como una muestra de fantasía que la compositora llenó de simbolismos. Comienza con una versión libre de la Fantasía X que “contrahaze la harpa” a la manera de Ludovico, de Alonso de Mudarra. Tras fantasear, el órgano enlaza a Ludovico con Häendel y en el trayecto aparecen algunas de las obras propias del repertorio organístico de Bach. En un momento de silencio el arpa y las flautas inician un concierto de Mozart, y los cuatro vuelven a Häendel hasta que el órgano recuerda que tocan a Laudes y todos los conventos de Málaga se unen en oración con motivos gregorianos. A continuación se siente la alegría de la fiesta de la Feria y la improvisación de un grupo de jazz sobre la melodía de las campanas. El espíritu de Ludovico reaparece a través de uno de los modos de la escala andaluza y hace que todo ascienda con gran fuerza hasta el infinito, poniendo fin de forma triunfal a la ensoñación de la fantasía.
En su balance del ciclo de este año, el rector de Torreciudad, Javier de Mora-Figueroa, subrayó la excelente acogida por parte del público, venido en mayor número que otros años, no sólo de las localidades vecinas sino también de poblaciones más alejadas como Huesca, Lérida y Zaragoza.

Valoró muy positivamente la unión con el Festival de la Ribagorza “Clásicos en la Frontera”, y resaltó la importancia de renovar la financiación en futuras ediciones con ayudas públicas y privadas. “Además -afirmó-, es una satisfacción comprobar que compositores, intérpretes y público han entendido muy bien que este ciclo en el fondo constituye un homenaje a la Virgen”.

DPH SONNAR

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