Autoridades civiles y miliates posan junto al monolito conmemorativo. Foto JLP.El 22 de enero de 1812, en plena Guerra de la Independencia, un grupo de setenta gendarmes de la guardia republicana francesa, el cuerpo de elite del ejercito napoleónico, el mejor preparado y más moderno de Europa, regresaba de Naval donde había realizado un aprovisionamiento de víveres. Cuando este escuadrón entró en los términos del municipio de Salas Altas se vio sorprendido por un numeroso destacamento compuesto por dos batallones de 400 guerrilleros españoles en total, reclutados de los pueblos del Somontano que entablaron una cruenta batalla.

El asalto sorpresa dejó numerosas bajas de uno y otro bando y se saldó con el aniquilamiento de las tropas de elite francesas. Sólo sobrevivieron un soldado y el teniente Pelantier, que malherido, dejó testimonio de esta cruenta batalla.

CAMINO DE SANTIAGO

Casi doscientos años después, la memoria de estos caídos quiso se rescatada del olvido y dignificada como un hecho valeroso. El Círculo de Veteranos de la Gendarmería de Tarbes se puso en contacto con el Ayuntamiento de Salas Altas y se entablaron conversaciones para llevar a cabo un homenaje a los caídos de ambas partes. Así pues se formó un protocolo de amistad en 1996 y en el año 2000 se levantó un monolito de piedra, entre dos olivos -símbolo de la paz-, en el entorno de las piscinas municipales. La inauguración de esta plaza de la memoria de los caídos tuvo lugar ese mismo año en un solemne acto en el que participaron autoridades civiles y militares españolas y francesas.

El pasado sábado 12 de septiembre tuvo lugar un nuevo homenaje a los héroes de ambos bandos. El tercero desde que se instaló este monolito. A dicho acto asistieron miembros de la Corporación Municipal de Salas Altas, encabezados por su alcaldesa Inmaculada Subías, el presidente de la Comarca de Somontano, Jaime Facerías, el coronel de Artillería y presidente de la delegación de Huesca de la Real Hermandad de Veteranos, Luis Ferreira, el presidente del Círculo de Veteranos de la Gendarmería de Tarbes, Alfred Lerroy, el capitán de la Guardia Civil, Antonio Portod, y militares de ambos lados de los Pirineos.

Tras depositar una corona de flores, elogiar el valor de ambos soldados y guardar un respetuoso minuto de silencio, el encuentro concluyó con un vino español, que dio pie a formular futuras acciones de colaboración.

La alcaldesa Inmaculada Subías invitó a seguir viniendo ante esta plaza de la memoria en próximas ediciones y comentó que su Corporación está interesada en establecer un hermanamiento con alguna localidad del sur de Francia de características similares a Salas Altas. “Nos gustaría tener un hermanamiento como tienen otras poblaciones del Somontano con vecinos franceses y poder tener intercambios de experiencia, conocer que cultivos tienen allí, comparar nuestros modos de vida, … El protocolo de amistad que firmamos ya contempla esta posibilidad y nos gustaría tender puentes”, señaló.

Por su parte, Ferreira subrayó la importancia de este acto “para recordar y difundir aquellos hechos, rendir homenaje a nuestros antepasados que cayeron con honor, defendiendo sus ideales en una guerra que no había provocado y de la que no eran culpables, para que no se vuelva a repetir”.

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