Alberto, su hija, y Javier Serena. JLP.Javier Serena, alias JaviDivix, es un montisonense entusiasta de la historia medieval de su ciudad natal y especialmente del legado templario que atesora. Su afán por la historia le llevó a participar en los talleres de excavación de la fortaleza y participar en talleres de cantería para restaurar la catedral de San María del Romeral. Fue entonces, hace más de veinte años, mientras excavaba a la sombra del castillo, cuando percibió que no existían materiales divulgativos para dar a conocer la fortaleza, y mucho menos para realizar una visita guiada por su interior. Así se fue forjando en su cabeza la obra que dos décadas después, tras un exhaustivo periodo de investigación, ha visto la luz. Se trata del cómico ‘El dragón de Monzón. La espada del Cid‘, presentada ayer en la Biblioteca municipal junto a su hermano Alberto, que firma las ilustraciones, la concejal de Cultura, Marisa Mur, y el historiador José Antonio Adell que firma el prólogo. «En 1993 ya hice una guía para el turista para que se pudiera mover por la fortaleza y conocer detalles de la historia, pero no dejaba de ser un libro con datos históricos. Poco a poco ví que José Antonio Adell o Juan Fer Briones publicaban novelas o cómics y me dí cuenta de que quería llegar a un grupo más amplio y así fue entrando más gente en este trabajo que se encaminó hacia el Dragón de Monzón», explica JaviDivix.

En la portada del cómic aparece una imagen del castillo tal y como asegura el autor debió ser en el siglo XIII, un caballero templario con la mítica Tizona, que según la leyenda se custodió en la fortaleza montisonense, y un dragón que será el protagonista de las dos futuras entregas ya que Serena ha concebido este proyecto como una trilogía. El Dragón de Monzón ha pasado de ser una guía turística con datos históricos sorbe el castillo a una historia animada en la que se nos cuenta el ataque de dragones al castillo, ante la defensa de los templarios, que son ayudados por Tau y su amigo Manjarín el gnomo.

Adell, Mur y JaviDivix en la presentación de El dragón de Monzón. JLP.Tras conocer más a fondo la fortaleza templaria, el siguiente episodio estará ambientado en el río Cinca, «para patrocinar la ribera tan bonita que tenemos». Y en la tercera parte volverá a aparecer la sombra del Cid y su caballo Babieca. «El Cid Campeador es un icono muy importante. Siempre me han preguntado si El Cid pasó por el castillo. Es como un fantasma que siempre tenemos en Monzón y quiero dejar claro que es verdad, que estuvo El Cid y podemos presumir de ello. Así como de la mucha historia que tenemos y que debemos valorar gracias a trabajos como El Dragón de Monzón», asegura.

Con esta obra, Javier pretende contagiar su pasión por la historia a otros jóvenes monzoneros: «Yo he llegado a la historia de forma autodidacta, a través de campos de trabajo en cantería restaurando sillares. De ahí surgió la pasión por el patrimonio. Me gustaría que todos los jóvenes aventureros que se apasionen por El Dragón de Monzón tengan un camino más corto para amar su patrimonio».

Su pasión por la historia y el patrimonio templario ha sido determinante para su ciudad, ya que gracias a sus conocimientos y a conocer cada piedra de la fortaleza, pudo dar la voz de alarma hace unas semanas sobre el robo de un sillar de la iglesia de san Juan, junto al castillo, marcado con la cruz del Temple. Gracias a su denuncia pública, el ladrón arrepentido volvió a dejar el sillar en su sitio. «Me hubiera gustado que nunca sucediese, pero fue un suceso que tuvo un final féliz y espero que cosas de estas no sucedan más, al contrario que vayamos poniendo piedras al patrimonio y no quitarlas», sentencia.

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