Sombra, paranoia.Paranoias. Cruzan ideas por mi mente que suben y bajan como una montaña rusa. Las aparto cuando estoy en el mundo donde me encuentro, mi casa, mi hogar, mi refugio, un lugar seguro al que no puede, de momento, acceder. No deseo salir al exterior, pero debo enfrentarme cada día al temible guardián que me acecha constantemente.

A veces siento que las fuerzas me fallan, que no aguantaré una lucha más, pero cuando regreso a mi  mundo respiro profundamente y consigo recuperarme. Me pregunto cada día, cuánto podré aguantar. Las respuestas huyen de mí, se escabullen por la rendija de la puerta y quedo sola con la cuestión como compañera de piso.

Hoy me he prometido que sería una mañana diferente. Por fin el cielo está cubierto de nubes. Todo está gris y blanco, pero mi animo es fuerte. Me siento como David enfrentándose a Goliat. Agarraré mi valentía y será mi coraza, con ella lucharé y venceré.

Respiré profundamente y enfundada en mi traje, me sentí invencible. Salí a la calle para dirigirme a la tienda. Caminé despreocupada por Barbastro, casi era feliz. Después de muchos días, por fin había conseguido tranquilizarme, el aire húmedo había contribuido a que mi estado fuera ese, serenidad. Todo parecía marchar a la perfección hasta que una sensación nació dentro; era como una inquietud, un estado que germinó en el centro de mi pecho y que poco a poco sin poderlo remediar, se expandía por mi cuerpo.

Me faltaba la respiración. Ese presentimiento me producía dolor, un agudo pinchazo que me dejaba sin aire. Me detuve. Presagié su presencia. No quería mirar hacía atrás, en aquel instante supe que estaba allí, que me espiaba.

Debía correr, pero un frío aterrador me paralizaba. Cerré los ojos y recordando mi invisible vestidura giré lentamente la cabeza y de reojo la vi. No hizo falta volverme por completo para comprobar que la sombra me seguía y me vigilaba. No quería dejarme engullir por ella, intuía que sí así fuera, yo ya no sería la misma. Me convertiría en algo que no quiero o no sé sí quiero ser.

Aprieto los ojos deseando que nada de lo que estoy viviendo sea real. Rezó para que todo sea producto de mi mente, que sea una simple paranoia… Un estado creado por mi razón, si es que aun me queda después de todo lo sucedido…

Miró a mi alrededor, no quiero dar un lamentable espectáculo. Intentó disimular cogiendo algo de mi bolso. Mis dedos tocan muchas cosas. Continuo andando y saco el móvil. Me detengo y por el rabillo del ojo, la miro; sigue ahí. Creo que me dejaré engullir, mi Goliat va a ganar.

De esta manera sabré por fin que quiere de mí.

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