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Luis Juste en su domicilio en Laluenga. HERALDO.Luis Juste, el octogenario vecino de Laluenga denunciado por un presunto abuso de explotación doméstica y sexual a una serie de mujeres de precaria condición económica y en su mayoría en situación ilegal, rechazó ayer por la mañana todas las acusaciones vertidas contra su persona y su esposa.

El detenido por la Guardia Civil en la operación de trata de personas en la que también están acusados su esposa y dos individuos de Barbastro que supuestamente llevaban a las mujeres inmigrantes para ser empleadas en régimen de esclavitud confiesa que todo este asunto «es una mentira» inventada «por las mujeres que quieren sacarnos dinero».

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El matrimonio se mostraba ayer molesto por el revuelo que ha suscitado estas detenciones y desmentía cualquier acusación, a la vez que sólo pedían que les dejarán tranquilos y poder aclarar los hechos ante la jueza de Monzón que instruye el caso. «Yo voy camino de 90 años y siempre he hecho el bien y esto no lo quiero», aseguraba.

«Lo que se ha montado me parece muy mal porque no es cierto nada. Es un cuento y lo aclararé con la Guardia Civil y con la fiscal, la jueza o el que sea. A ver quién es el que ha inventado que tengo una casa de alterne. Estoy a disposición de la Guardia Civil y la jueza», insistía. El acusado se encuentra en libertad con cargos en espera a lo que dicte el Juzgado de Monzón número 2, igual que el resto de los detenidos en la operación. «En el juzgado me han dicho que no son motivos para nada y por eso estoy aquí en mi casa. Estas mujerotas sólo quieren dinero y por eso no tengo ninguna», afirma.

Ante la pregunta si conocía a los dos individuos de Barbastro que supuestamente le suministraban a estas mujeres, asegura que desconoce quienes son y matiza que contactaba con estas inmigrantes a través de los anuncios del periódico. «Yo las llamaba y si llegábamos a un acuerdo se quedaban y si no carretera y manta», explica.

Desmiente también que por su hogar pasaran entre treinta o cincuenta mujeres inmigrantes en su mayoría, como han constatado los vecinos. «¿Si yo te digo que han pasado cien te lo creará? Por aquí no han pasado ni diez».

Luis Juste se encuentra operado de un ojo y sufre varios achaques al igual que su esposa que precisa revisiones médicas constantemente. Por ello buscaba mujeres sobre todo para atender al cuidado de su esposa y realizar las faenas de la casa. Asegura que les solía pagar entre 500 y 700 euros, que estas empleadas no tenían ningún contrato laboral como asistentes «porque no tienen papeles, ni D.N.I. ni nada» y que disfrutaban «de dos días a la semana de fiesta y dos horas cada día para darse un paseo».

En cuanto a la acusación de que las amenazaba con no darles de comer si no atendían correctamente sus faenas sentencia: «¡Estoy sólo con mi mujer y cómo no voy a darle de comer a otra mujer. Hombre por favor!».

También indica que todo este asunto data a hace casi dos meses cuando despachó a una mujer de nacionalidad dominicana que los acusó ante la Guardia Civil por no devolverle su ropa. «Todo lo ha montado ella, y yo no la quiero. La despaché y me pagaron dos cómplices que venían con ella por despacharla. Y le eché la ropa en frente del coche. Mi mujer está invalida y yo quiero una mujer para que la limpie y la cuide, no para que me diga que va puerca. Yo le dije que se fuera y se buscara otra cosa mejor y entonces vino con dos compañeros, queridos de ella, y me pegaron», asegura. Además de agresiones denuncia que fue objeto de un robo de 1.000 euros «por estas mujeres que sólo quieren dinero y no trabajar. Yo puedo enseñar la libreta con los pagos que he hecho así que eso de que no les pagaba son cuentos».

Tras su experiencia con estas inmigrantes sin documentación en regla, este vecino quiere volver a contratar a una nueva asistenta pero esta vez «que tenga todos sus papeles y su seguridad social». Asegura que de no llegar a encontrar a una nueva asistenta del hogar se marcharán a una residencia, dado su delicado estado de salud.

Este acusado y su mujer, al igual que los dos detenidos en Barbastro está a expensas de ser citados por el Juzgado de Monzón. De momento la Guardia Civil sigue con la operación abierta.

La operación nace de la cooperación municipal y sanitaria con la Guardia Civil

La operación LAGA que ha terminado con la detención del matrimonio de octogenarios de Laluenga y con dos individuos de Barbastro acusados del tráfico de mujeres en condiciones de precariedad económica explotadas en labores domésticas comenzó hace casi dos meses gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Laluenga, los servicios sanitarios y el cuartel de la Guardia Civil de Berbegal.

El inicio de esta operación tuvo su origen en el abandono del hogar de un mujer de nacionalidad española que a finales de septiembre dejó a este matrimonio para el que había trabajado como asistente doméstica. La mujer presentaba lesiones, posiblemente debidas a agresiones físicas, como se constató en el Hospital de Barbastro, pero no quiso presentar ninguna denuncia. Sí en cambio telefoneo al bar de la localidad para comunicar que había dejado el hogar de este matrimonio de avanzada edad donde habría sufrido supuestamente malos tratos. Estos hechos llegaron a conocimiento de la alcaldesa de esta localidad del Somontano, Cristina Juárez, que además trabaja como enfermera en el consultorio médico de Laluenga. La primera edil contactó con la mujer agredida y la convenció para acudir al cuartel de la Guardia Civil en Berbegal y formular la correspondiente denuncia.

A partir de esa denuncia la Guardia Civil de Berbegal inicia una investigación a este matrimonio basándose en un antecedente de 2009 cuando otra mujer, en este caso inmigrante, había denunciado en el bar de la localidad que no había cobrado por el servicio prestado en el domicilio, ni que se le había devuelto la ropa.

Las investigaciones de la Guardia Civil a cargo de la policía judicial han conseguido al menos contactar con ocho mujeres, en su mayoría inmigrantes y todas ellas de condición humilde que pasaron por este domicilio, sito en una zona rústica en Laluenga.

La detención de este matrimonio y de los dos individuos de Barbastro se produjo a comienzos de octubre. El Ayuntamiento de Laluenga conocía el desarrollo de estas investigaciones y de la operación pero hasta ayer la alcaldesa no quiso pronunciarse dado que existía secreto de sumario sobre este caso.

Todas las víctimas son «chicas sin recursos, que no quieren denunciar por miedo», asegura la alcaldesa para quien este asunto ha conmocionado la vida de este tranquilo pueblo de unos 200 habitantes. «Creemos que no ha salido todo. No nos imaginábamos todo lo que ha ocurrido aunque sí que veíamos mucho movimiento de mujeres», aseguraba Juárez.

Por otro lado, la alcaldesa confía en que este asunto sirva para dar visibilidad a un problema que existe en nuestra sociedad como es el posible abuso a mujeres en condición ilegal que trabajan en los hogares de personas mayores. «Este es un caso documentado y quizás no sea el único caso. Quizás no sea una trata de blancas pero todos conocemos a un vecino que tiene a alguien que lo cuida y no estamos sabiendo si a esa cuidadora se le respetan sus derechos. Es la esclavitud del siglo XXI y espero que al menos ya que este caso nos ha dado fama al pueblo, al menos nos permita erradicar este problema», afirma la alcaldesa.

dph

1 Comentario

  1. Sra. Alcaldesa. Con todos mis respetos, antes de dar tanta información en prensa, tendría que saber toda la información, digo toda porque seguro que el presunto autor de los hechos seguro que también tendría que escucharlo, no vallamos a que en lugar según dice la prensa que han sido unas 30 personas al final sean 300, Sra. Alcaldesa las personas que no tienen papeles llámese,» Documentación » se agarran aun clavo ardiendo por conseguir sus objetivos.
    No se olvide de sus vecinos y agá de su pueblo un bonito lugar de prosperidad. Saludos Jean.

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