Mujer Rural

Milián y Ledesma. JLP.Los servicios asistenciales y el voluntariado de la Cáritas Diocesana de Barbastro – Monzón habrán atendido cuando termine este año a más de un millar de familias. Ello supone unas 4.500 personas atendidas y 5.000 ayudas prestadas, de las cuáles el 82% se han destinado a cubrir las necesidades básicas. Los datos hacen referencia al periodo comprendido entre enero y noviembre, pero estás cifras aumentarán a final de año, ya que a las puertas de la cáritas parroquiales de la diócesis Barbastro-Monzón siguen llamando las personas más necesitadas. «Y no sólo son inmigrantes y de etnia gitana, sino que cada vez hay más vecinos hijos de Monzón», apuntaba el director de esta cáritas diocesana Valentín Ledesma en la presentación celebrada ayer de la campaña de Navidad de esta entidad humanitaria y que contó con la presencia del obispo y delegado de Cáritas nacional, Alfonso Milián.

De sus datos se desprende una radiografía social que ha cambiado en los útlimos años y que ha tendido al empobrecimiento de muchas familias y al aumento de las peticiones de ayuda a las diversas Cáritas de la Diócesis.

FRANCO MOLINA CENTRAL

Estas ayudas se están haciendo crónicas puesto que desde el inicio de esta crisis se ha triplicado el número de personas atendidas, solicitando ayudas de primera necesidad, informó Ledesma.

Además desde Cáritas han constatado que están aumentando el número de parados de larga duración y de las personas que dependen de las instituciones. Asimismo las personas en situación de pobreza están teniendo dificultades de acceso a la protección pública y cada vez se están restringiendo más los derechos básicos como la sanidad, educación y servicios sociales. «Son muchos los que tienen necesidad de solicitar las ayudas sociales y cada vez su resolución se alarga en el tiempo, y Cáritas cubre de forma inmediata estos periodos de espera», apunta Ledesma.

Paralelamente se percibe un «desbordamiento por parte de algunas familias extensas, que en un primer momento eran salvavidas para hacer frente a la crisis, y al prolongarse las situaciones en el estiempo están agotando sus recursos».
Estas evidencias están arrojando una «segunda oleada de empobrecimiento y exclusión social con efectos más intensos, y el deterioro progresivo físico y emocional», como advierten desde Cáritas.

Desde este colectivo cristiano se pide estar vigilante ante la realidad social que nos rodea «y tener los ojos y el corazón atentos para darnos cuentas de la cantidad de personas que sufren el peso de intolerable de la miseria, que no tienen esperanza».

Además de prestar ayuda asistencial, Cáritas Barbastro – Monzón ha iniciado nuevos programas de formación dirigidos a 26 jóvenes y 125 mujeres para prepararlos de cara a encontrar un trabajo.

Por otro lado se está impartiendo un taller de empleo en las naves de CEOS – CEPYME de Monzón para preparar a más decena de jóvenes para acceder a la industria local.

La campaña de Cáritas para estos días tiene por título ‘Navidad es tiempo de esperanza’, y con ella se quiere sensibilizas a instituciones, entidades financieras y vecinos sobre «la dimensión cristiana del amor». «Como dijo el Papa Francisco esta campaña debe ser un rugido para afrontar el tema del hambre. Tenemos que hacer algo extraordinario para connover a nuestros gobertantes y poderes financieros que dirigen la economía para pedirles que la economía esté al servicio de las personas», afirmó el obispo Milián.

Con ella se quiere «visibilozar toda esa realidad para sensibilizar y movilizar a la sociedad a favor de un profundo cambio social, que hoy en día se nos muestra más necesario que nunca».

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