Librepensador

Aunque el título pudiera parecer frívolo, no lo es; es, simplemente, una concatenación de ideas que fluyen en mi razón. Es cierto que podría empezar este artículo señalando que a la derecha, al final, siempre le afloran los viejos tics y este del aborto parece ser uno de los más recurrentes.

Vi el otro día un film duro, de esos que pesan como losas en el corazón… y en el entendimiento. El film se titula Sister (Úrsula Meier, 2012) y narra la historia de un muchacho adolescente que no solo sobrevive robando, sino que además, mantiene a una madre inmadura. Al muchacho, Simón, le falta el afecto, el cariño de una madre que asuma su rol de madre y lo cuide y lo mime y lo proteja. Quizá por ello Simón no deja de buscar una madre. Y es la actitud de la madre de Simón, que en un momento del film reconoce que no lo quería tener, lo que me lleva a pensar que quizá hubiera sido mejor que no lo hubiera tenido para no abocar al muchacho a esa vida desapegada y carente de los afectos básicos.

E hilando, hilando, uno piensa que si los legisladores fueran mujeres, quizá antepondrían la libertad individual de hipotecar su vida a la obligación de ser madres de un hijo que no deseado, porque sacar adelante a un hijo requiere esfuerzo y atenciones, requiere una estabilidad emocional y sobre todo tiempo para dedicarse plenamente a ese hijo. Incluso, en estos tiempos, lamentablemente, una cierta situación económica que no lo condene -lo leemos todos los días en la prensa- a comer una vez al día en un comedor escolar y a malcomer el resto del día.

¿Por qué negarles a las mujeres su derecho a vivir su vida como desean? Si fuera el “Señor Legislador” quien tuviera que abandonar su brillante carrera y su cómoda poltrona para atender a su hijo las veinticuatro horas del día, ¿legislaría con tanta intolerancia?

Y lo peor no es la necesidad de asumir las consecuencias de una noche loca o de un fallo de la técnica, lo peor son cuando esos embarazos no deseados conducen a la muerte de la madre por prácticas inadecuadas. Y viene a mi memoria en este momento aquel fragmento de Tiempo de silencio (Martín-Santos, 1961; y Vicente Aranda en el cine) cuando la Florita, para abortar el hijo del Muecas, se desangra tras clavarse unas agujas de tricotar. Se me puede decir que eso ya no ocurre en la España de la UE, quizá. Pero lo que sí ocurrirá será “hacer bolsa” para ayudar a amigas en apuros. Y me acuerdo ahora cuando, a finales de la década de los setenta, entre todos los amigos “hicimos bolsa” para que una amiga se fuera a Londres a abortar, donde iban, gracias al poderoso bolsillo de papá, las niñas que caían en falta. Menos mal que ahora Ryanair ha democratizado el derecho al aborto.

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2 Comentarios

  1. Emocionante y aleccionador.Creo entrever algun autorreproche por la decisión que tomásteis de ayudar a vuestra amiga, pero superado por el sentimiento del deber de auxilio al amigo.

  2. Los libres pensadores como tú te denominas ” sois eso, libre pensadores”, pero eso no os hace que los demás tengamos que aceptar lo que libremente pensáis (el pensamiento es libre faltaría mas).
    Hay una cosa muy importante que olvidáis, todos los que opinamos somos hijos de una madre y  todos estamos orgullosos de ella.
    En el siglo XXI con todos los medios que hay para que un embarazo no se produzca, sólo hay que llevar uno de estos `productos encima (tanto  la mujer como el hombre ), para cuando una/o sale de casa para pasarlo bien, HAYA PREVISTO EL EMBARAZO NO DESEADO,

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