El público observó una gran variedad de setas. Foto JLP.Con setas, migas y vino una desapacible mañana de domingo marcada por el frío y una amenaza de lluvia se convierte en una jornada cálida y agradable. Así lo entendieron los cientos de vecinos de Barbastro que decidieron participar en el decimoquinto encuentro micológico organizado por el Centro de Estudios del Somontano en colaboración con el Ayuntamiento barbastrense en la plaza del Mercado de la ciudad del Vero.

El deseo de probar las últimas setas de la temporada -o casi- pudo más que el clima otoñal y animó a muchos a conocer algo más del apasionante mundo de las setas y a llevarse como premio una degustación de migas, en cuya elaboración participaron además de los integrantes de la sección de micología del Centro de Estudios del Somontano, el alcalde y concejales de la Corporación Municipal y el capitán de la comandancia de la guardia civil de Barbastro.

El capitán de la guardia civil y el alcalde cocinando migas. Foto JLP.El alcalde Antonio Cosculluela, habitual en estos fogones, explicaba la receta empleada: “Antes de ser alcalde ya les ayudaba a cortar las setas, las migas y preparar los hornillos en los que echamos lo de siempre: un poco de patata a tacos, tomate, ajo, cebolla y una variedad de setas, todo ello bien aderezado con aceite de oliva a lo que hay que añadir luego la miga, la panceta y carne de longaniza picada para hacer un sofrito de mucha entidad. Se remueve y salen buenísimas”.

Pero antes de llegar a la degustación de migas, los barbastrenses pudieron admirar cerca de noventa especies que habían sido recogidas en los días previos especialmente en el Pirineo por algunos de los integrantes de la sección de micología del centro de estudios. Este año como novedad también se incluía una muestra sobre plantas medicinales y aromáticas recogidas en el bosque para mostrar la diversidad biológica que ofrece este entorno.

Reparto de migas. Foto JLP.Entre las setas se pudo ver variedades tan curiosas como los cantarelus cibarius y lutescens, boletus satanás y edulis, setas coriáceas, tricolomas, diversidad de rovellones, …

Para Pedro Cortina, uno de los responsables de la sección de micología del centro de estudios, llevar quince años recogiendo y mostrando setas “es un placer. A pesar de la lluvia, frío o la sequía siempre podemos ofrecer lo que tiene el monte en ese momento”.

Para Cortina, esta temporada “ha sido muy rara y se ha tenido que ir a buscar setas al Pirineo” y considera que prácticamente la recolección de estos hongos ya ha terminado debido al viento y al frío de estos últimos días.

La exposición también contó con una muestra de plantas. Foto JLP.Las jornadas micológicas comenzaron días atrás con varias ponencias sobre la diversidad de hongos y su valor culinario para saber aprovechar las setas en su momento. “La seta mejor en el monte que en la basura”, sentencia Cortina.

La finalidad de estas jornadas es “divulgar y sensibilizar” sobre los buenos usos a la hora de recoger setas en el monte. A este respecto, el centro de estudios repartió unos calendarios para 2010 con los consejos básicos para todo aquel que decida ir en busca de estos preciados hongos. “El placer de salir al monte no debe convertirse en un disgusto por coger setas que no sean comestibles. Y hay que tener educación y ser respetuoso con la naturaleza porque podríamos llegar a destrozarla con una gran presión de las personas”, apunta Cortina. El mensaje a juicio de este responsable del centro de estudios y experto en cuestiones medioambientales “va calando” entre el público.

Sobre si todavía es posible alargar la temporada de recogida este año, “todo dependerá del aire que es el peor enemigo de las setas, más que el frío, porque las destroza”.

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