Adecco

Pedro Solana (Barbastro). Ya estamos en la cuarta etapa, que marca el ecuador de nuestra ruta.

Estábamos contentos, salíamos del albergue de Planoles con una bolsa pic-nic que nos valdría para reponer fuerzas durante toda la jornada. El precio de toda nuestra estancia había sido excelente, como también lo fue,  por ejemplo, elPedro Solana, Diego Ballesteros y algunos amigos que encontraron en el camino. Foto: Pedro Solana. desayuno en medio de toda aquella chiquillería.

Franco Molina
MONZON

Los primeros quince kilómetros fueron de asfalto hasta llegar a la collada de Toses, donde nos fotografiamos con  unos amigos navarros que nos encontramos subiendo en una parada mientras tomábamos un café en  este pueblecito, Toses, donde comienza el puerto de 5 km. Al 10% de media. Casi todos se llamaban Pedro (bromeábamos con lo de «no hay Pedro malo») y nos cuentan que hacen la ruta pero todo por carretera asfaltada.

Aunque yo había llegado el último, la verdad, me había tomado con calma  la subida y así me lo reprochaba Diego tras separarnos de  nuestros amigos navarros justo en la citada collada y por un camino pedregoso que nos llevaba  al Pla d’Anella. Le contestaba a Diego alegando que «el que guarda siempre tiene» y  no me imaginaba hasta qué punto me haría falta a mí  aquel día, vamos , se me iba a encender la luz de la  «reserva».

En este Pla d’Anella y en sus praderíos  nos encontramos entre una gran manadaDiego Ballesteros se pasea entre caballos. Foto: Pedro Solana. de caballos pastando tranquilos y , eso sí , a cuál más bello. No dudamos en fotografiarnos y jugar con ellos pues la estampa era muy sugerente además de bucólica.

Retomamos la carretera y al final en la collada de Pedró nos desviamos por una pista de la que se observan las primeras curvas y que ascendía muy empinada paralela a un telesilla  hasta la estación de esquí de La Molina. Ya en la cota 2045 celebramos con entusiasmo este primer alto y sus vistas.

Según el GPS teníamos que descender por una pista de esquí azul muy pedregosa al directo. Esto se ponía interesante, ¡Menuda trialera…! Más adelante seguíamos bajando por una senda ciclable increíblemente bonita entre el bosque de pinos. Poco después llegábamos a La Masella. En este momento y no sin dudar, iniciábamos un  ascenso escalofriante primero por una pista azul y luego por pista roja con desniveles cercanos al 20% y que, evidentemente, nos hacía desmontar de la bici.

Yo me empezaba a cabrear pues esto era demasiado  para cualquiera que sea el que se ponga frente a esta pendiente despiadada. Diego no decía nada y, al final, llegamos a una zona de obras con movimiento de tierras que yo calificaría comoLos ciclistas junto al cartel de La Molina. Foto: Pedro Solana. la más fea de toda la travesía, aunque unos jovenzuelos que hacían descenso en btt por una senda preparada nos regalaron unos saltos y piruetas espectaculares.

Un poco más adelante tomamos una carretera asfaltada que nos llevaba al Coll de Pal, otra vez a 2000m. Nos encontrábamos, entre otras cosas, sin agua y allí estaba un joven pastor al que saludamos y que muy amable y simpático nos enseñó una fuente escondida en la misma ladera del Coll. ¡Qué agua tán fresca…!

Me pasé todo el descenso a  Bagà   bebiendo los dos litros de mi camel-bag. En este largo descenso primero por carretera y luego por pista no pude evitar hacer parar a Diego para tomar fotos de la sierra de Moixeró y de unos parajes con tonalidades azules de horizontes quebrados increíblemente sugerentes.

Una vez finalizado el descenso, pasamos de largo Bagà y nos dirigimos al Casó del Molí ,  la  casa de turismo rural  donde nos esperaban por la recomendación de Ana, la amiga de Diego. Creo que con las fotos se puede imaginar un poco la belleza , detalles y ambiente acogedor de este casa. El trato de Conchita , su marido Ramón, su hija y un montón de mujeres que hacían un taller de labores en la terraza no se quedaban atrás en afectuosidad. No sabía si éramos hombres con suerte o era una suerte ir con Diego y sus innumerables amistades por esos mundos de Dios.

Cada vez me convencía más de que este viaje era un calco al de nuestro Caminop1020161 de Santiago del 2005. Como en aquella ocasión,  estaba seguro de que viajábamos guiados por una buena estrella.

La cena exquisita regada  toda con un  cabernet-sauvignon para acompañar una deconstrucción de una receta de bacalao gratinado marca de la casa no fue menos que el desayuno de la mañana siguiente donde, entre otras delicatessen, pude degustar una miel de lavanda de origen francés.

¡Gracias Conchita ! Pienso que lo menos que podemos hacer es dejar referencia de tu maravillosa casa:

Casa rural ecológica del Casó del Molí a menos de 1 km de Bagà, dirección Barcelona, giro a la derecha antes de Guardiola de Berguedà. Lujoso. Dos personas 100 euros (cena y desayuno incluido). Tf.938244076. Preguntar por Conchita.

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