PedroSolanaAunque deportes mayoritarios como el fútbol o el baloncesto cada vez atraen más a seguidores en busca de tocar lo sublime y que no dudan en asomarse a la televisión desde el sillón para gozar o sufrir con tu equipo, no es menos cierto que estos últimos años se ha vivido la eclosión de infinidad de otros muchos eventos deportivos de masas.

Son marchas propuestas para participar en ellas con fines diversos. Desde la solidaridad de una marcha por la discapacidad hasta las marchas de mujeres contra el cáncer u otras planteadas por clubes de atletismo que convierten su calendario de pruebas en citas multitudinarias. A pie, corriendo o pedaleando vemos como la gente se ha calzado las zapatillas y busca con ahínco mejorar su salud o sus marcas disfrutando de estas fiestas del deporte.

El primero de Junio leía en el periódico con avidez la crónica de la última marcha cicloturista “Puertos de la Ribagorza“. Los primeros clasificados tuvieron mal tiempo ya que les cayó una tromba de agua acompañada incluso de granizo en el peor momento, es decir, cuando se acercaban a la meta de Graus. Hace tan sólo unos años pude disfrutar de esta prueba ribagorzana como también lo hice de la Quebrantahuesos en el valle de Tena. Participé siendo ya maduro y en ellas me valió más la calma, la experiencia y los entrenamientos que la fuerza a la que todo el mundo atribuye el logro de llegar a la ansiada meta. La mayoría de los participantes en estas pruebas son jóvenes treintañeros. Es normal y bueno que cuando posees el tesoro inmenso de fuerza vital que te da la juventud lo inviertas en cumplir retos, que, por otra parte no te hacen sentir superior a nadie ya que cuando te mezclas con la marea de ciclistas te das cuenta de que todos y cada uno, incluido tú mismo, pertenecen a una mayoría de gente normal .Tanto la preparación de las pruebas como su consecución el día de la celebración hacen explotar la ilusión y el vigor de cada participante en una epopeya espléndidamente recompensada de forma proporcional al esfuerzo, superación y constancia invertidos en todo el proceso . En alguna ocasión he relatado para un artículo de prensa alguna de estas marchas en las que perduramos los viejos rockeros, porque nunca muere nuestro espíritu de aventura si no es con la misma muerte.

CiclistasHoy en día, cualquiera que decida embarcarse en el desafío de competir en carreras de medio fondo o en marchas cicloturistas sentirá un vértigo de sensaciones únicas pero yo les animaría, además, a que sepan compartir con otros todas las experiencias sugestivas que se pueden llegar a disfrutar a lo largo de la que será, seguramente, una longeva trayectoria deportiva.

El fin de semana a caballo entre Mayo y Junio, volví a disfrutar con mis amigos pedaleando. Tras dos excursiones de media jornada llenas de esfuerzo, muy bien dosificado y pleno de satisfacción no puedo por menos que afirmar: -Merece más la buena compañía que los kilómetros recorridos. Las bromas y el buen ambiente son un elixir más activo que cualquier diploma acreditativo. Hay, en cada excursión, momentos para las risas en situaciones a veces inverosímiles. Por ejemplo, tan sólo hace unas semanas nos disponíamos a almorzar en medio de una excursión de sábado. Al entrar en el restaurante dejamos nuestras cosas sobre una mesa. Allí se amontonaban cascos, guantes, gafas y alguna pequeña mochila. Ocurrió que llegó un grupo de personas elegantemente vestidas pues iban a celebrar un bautizo en la iglesia del pueblo y se reunían en el bar para tomar algo. Una de las damas, al entrar dejó sus gafas oscuras en la misma mesa en que habíamos depositado nuestro material. ¿Sabéis que pasó pocos minutos después? Pues que mientras almorzábamos tranquilamente, aquel grupo familiar se tomó un aperitivo y la susodicha dama, al recuperar sus gafas en el momento de partir las cambió por una de las nuestras. Cuando abandonábamos el local uno tras otro y recogíamos nuestras pertenencias un infortunado compañero no daba crédito. Veía unas gafas oscuras de mujer pero a pesar de que eran las únicas que quedaban encima de la mesa no eran las suyas. Preguntó a todos si se las habíamos cambiado, las buscó incluso en los lavabos. No se explicaba qué había podido pasar hasta que transcurridos unos días todo se aclaró y se pudo restablecer el orden de pertenencia de las dichosas gafas.

ColdeMarieAdemás de reírnos mucho, en estas excursiones vividas con amigos es donde invertimos lo que nos queda de aventureros desde hoy hasta siempre y además, tras pedalear un fin de semana, sientes que tu pila de combustible se recarga hasta rebosar. Sientes también que rezumas vitalidad y optimismo para la semana que mañana comenzará.

De las grandes marchas cicloturistas conservo buenos recuerdos, maillots y unas pocas medallas conmemorativas pero antes que todo esto, lo que mejor me sabe es que una mañana de sábado detrás de otra puedo seguir saliendo con los compañeros de siempre, con mis amigos del alma. Ojalá nos queden muchos años para seguir dando pedales en buena compañía.

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