PATROCINIO BODEGA

DSC_0025Adentrarse en la bodega Clavería Barrabés, en Almunia de San Juan, es penetrar en un museo de historia. El propio caserón ya lo indica: un palacete de estilo renacentista que otrora perteneció a la Casa Ric, los barones de Valdeolivos de Fonz. Pero tras su imponente fachada, el tesoro de Clavería Barrabés se encuentra en sus seis tinajas de barro, de 150 litros de capacidad, que contienen el elixir de los dioses. Tres son de vino tinto Garnacha y Cabernet y las restantes de uva blanca de la variedad autóctona Macabeo y Alcañón.

Tinajas de cerámica en lugar de cubas de acero inoxidable, sitas en una pequeña bodega ras del nivel del suelo, que le permiten conseguir una temperatura y humedad para elaborar un vino como se hacía hace 8.000 años, época en la que apareció este licor en el Caucaso, según explica el bodeguero Víctor Clavería.T odo se cuida al más mínimo detalle, puesto que las tinajas son hechas a mano, como en la actual Georgia, donde según explica Clavería se sigue elaborando el mosto en este recipiente y luego se entierra para que realice su fermentación. Hay una excepción en el vino de Almunia de San Juan y es que el vino tinto tras su fermentación en tinaja se cría durante doce meses en barricas de madera. Mientras que el blanco permanece seis meses en tinaja.

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DSC_0029Su concepto de vino es rompedor. Hacer un vino como en la Antigüedad pero utilizando la tecnología y la sabiduría actual, y al gusto de la época. No tiene la certificación de ecológico pero su proceso desde la viña a la tinaja es completamente natural. «La viña se ha tratado con fermentos de planta sin utilizar herbicidas ni sistémicos, se vendimia a mano, las fermentaciones son completamente naturales sin sulfitos, y la manera de elaborar es la más tradicional. He buscado hacer un vino como hace 8.000 años cuando se supone que fueron las primeras elaboraciones, las herramientas de entonces pero con los conocimientos de hoy en día –cuenta este enólogo-. Se trata de ir a los orígenes del vino, huyendo de las producciones industriales y hacer pequeñas cantidades».

Su primer vino Zinca lo elaboró en 2014 y este año ya cuenta con su segunda añada. El vino tinto lo vende a 8 euros y el blanco a 24 euros. Su respuesta en el mercado ha sido muy buena, ya que como explica el enólogo y propietario de esta bodega es un vino para un consumidor que busca vinos distintos.

Vino hipocrático

Siguiendo con la visita al que podría ser el museo de la historia del vino, nos topamos con un vino hipocrático que Víctor Clavería macera con veinte especies de planta, siguiendo los tratados que el considerado padre de la medicina aplicaba de forma preventiva a sus pacientes.

No obstante, para hacer rentable la bodega, también elabora vinos de mesa a granel y vermuts que vende en su tienda de Monzón.

A destacar

La bodega se puede visitar y allí se imparten talleres de cata y se explica la elaboración de este vino.

La producción es limitada procedente de 3.000 m2 de un viñedo familiar donde se cultivan variedades autóctonas como Alcañón o Macabeo, propias del Alto Aragón pero que son minoritarias.

La producción del vino Zinca en 2014 rondó el millar de botellas, 283 de vino blanco y alrededor de 800 botellas de vino tinto.

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dph

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