Una cadena y unas paredes metálicas impiden el acceso al cuartel General Ricardos de Barbastro. Sin embargo no son obstáculos para que los amigos de lo ajeno se cuelen y hagan de las suyas en el majestuoso Edificio de Mando, vestigio de tiempos de mayor esplendor y que todavía sigue en pie pese al paso del tiempo, a la inactividad y a los actos vandálicos. Un butrón en una de las fachadas permite el acceso al hall cubierto de grafitis, basura por el suelo y en el exterior paredes desconchadas. En lo que otrora fue el patio de armas ha crecido un bosque. El jardín de la entrada con su pérgola de estilo modernista, una de las icónicas imágenes, está oculto por la maleza.
“Siento cabreo”. Así se expresa el coronel Jesús Galindo, al regresar al cuartel donde desarrolló toda su carrera militar, vivió y vio crecer a sus hijos. Galindo regresaba años después a lo que queda del cuartel junto a otros compañeros militares de generación invitados por Ronda Somontano para rememorar un triste aniversario, el de los 25 años después de la desafección del cuartel decretada por el Ministerio de Defensa en junio de 1996. “Es una pena, es triste ver cómo estaba y cómo esta”, señalaba el comandante José Puyuelo. “Yo era el encargado de mantenimiento y esto es un desastre”, afirmaba el comandante Jesús Álvarez. Sentimientos compartidos también por el comandante Alberto Mariño y por los hijos de los militares José Iglesias, Felipe Moreno o Augusto Hierro, presentes en esta entrevista.

Pese al abandono que sufre el cuartel, demolido por su actual propietario Suelo y Vivienda de Aragón en junio de 2009 para construir un polígono blando y una zona residencial con 600 viviendas -proyecto truncado por la crisis económica-, su memoria sigue viva entre los miles de mandos y soldados que por allí pasaron y en especial por los hijos de los militares que llegados de todas partes del país echaron raíces en Barbastro. El grupo de estos hijos de militares mantiene vivo el recuerdo de lo que supuso el cuartel para la ciudad, su motor económico, su principal industria, como lo definen.

“Por aquí llegaron a pasar un millar de soldados y eso era un generador de riqueza que se perdió de golpe como la Campsa o la Moulinex. Muchas familias vivían en Barbastro. A nivel económico era un motor y además muchos nos quedamos pese a que nuestros padres no eran de aquí”, cuenta Blanca Galindo, que vivió hasta los 18 años en el cuartel. En un estudio económico realizado por el general Alfredo Ezquerro el cuartel dejaba en la ciudad mil millones de pesetas (6 millones de euros). El mejor ejemplo de este impacto se encuentra en el cercano barrio San Valentín que llegó a contar con tres bares (Sisí, Hidalgo y Jaen), dos tiendas de comestibles, una carniecería y una panadería, hoy desparecidas salvo el único bar en activo.

Este año, si pandemia lo permite, el grupo de hijos de militares quieren llevar a cabo un acto para rememorar los 25 años de la desafección y aprovechar esa efeméride para plantear una solución para rehabilitar y dotar de vida el antiguo Edificio de Mando: la creación de un museo del soldado de remplazo. Sería el único existente en España según cuentany a tenor de los miles de soldados que realizaron el servicio militar en Barbastro garantizaría muchos visitantes al cabo del año. Una idea ya apuntada por el general Ezquerro, gran estudioso sobre la historia del acuartelamiento.

El Museo contemplaría fotografías, videos de juras de bandera, indumentaria, banderas y demás simbología militar entre otros objetos, algunos de los cuales ya se pudieron ver en una exposición en el centro de la UNED conmemorando los 75 años de servicio del ‘General Ricardos’. “Cada vez que vamos al Ayuntamiento pedimos que se conserve este edificio y dejar un espacio para museo, que Barbastro recuerde lo que hubo aquí. Se lo planteamos al anterior alcalde y se lo trasladaremos al actual”, explica Feli Vega, con la esperanza de que el Consistorio traslade este planteamiento a Suelo y Vivienda de Aragón, ante la ausencia de planes inmediatos por parte de los propietarios de los terrenos.

La última iniciativa para dar una salida a la superficie 181.932 metros fue la propuesta del Ayuntamiento para optar al centro logístico del Ejército de Tierra, que al final recaló en Córdoba. De momento, no hay otros planes para este cuartel y si nadie lo remedia puede dormir el sueño de los justos. “Ha habido una crisis económica y ahora estamos continuando otra”, afirma Galindo con resignación.


