El abogado barbastrense Modesto Bescós, con orígenes en Benasque, ha pretendido en su último libro ‘La Torre de los vencedores’, presentado recientemente en el centro de la UNED, dar a conocer una época, el periodo comprendido entre 1860 y 1920, desde la perspectiva local e internacional.
Bescós ha empleado un género literario mixto a caballo de la investigación, la novelaa y el ensayo para reflexionar desde la atalaya de la torre de la catedral de Barbastro, que ilustra la portada del libro, sobre un periodo histórico «muy trascendente para España y Europa» y del que Barbastro no queda al margen. De su ciudad aparecen buena parte de las cien fotografías que ilustran el libro, en el que también se describe cómo era la vida en el Barbastro que despuntaba al siglo XX. Además el libro se completa con breves semblanzas de barbastrenses ilustres de la época como el doctor Martínez Vargas, Miguel Cabero de Berbegal o de san José María Escrivá de Balaguer. Precisamente la semblanza del fundador del Opus Dei constituye un apartado destacado ya que «por primera vez se aborda su niñez puesto que ninguna biografía se ha atrevido a entrar en ese periodo por falta de desconocimiento del medio y del entorno de Barbastro. Yo estudié de niño en los mismos colegios y para mí era un reto».
El libro trasciende lo local porque además incluye semblanzas del príncipe Faisal de Arabia desde su experiencia tras haber vivido en siete países árabes e Israel. «El libro no sólo es barbastrense sino internacional y para mí tras mi vida por países árabes e Israel tanto Escrivá como el príncipe Faisal me han parecido dos personajes muy interesantes y coetáneos», afirmó.
El libro no sólo relata paisajes costumbristas y notas biográficas sino que también aporta un relato de novela de aventura e intriga «donde la Torre de la Catedral tiene un misterio que al final acaba desvelando qué encierra la torre de los vencedores». «Habría que inventar un género nuevo, no nos podemos encasillar en lo que hace un profesor de Historia o un escritor. Desde una sola obra he querido reunir varios aspectos y el que más se sorprende es el lector», señala.
Para Bescos, el Barbastro de finales del siglo XIX «pasaba por bastante dificultuades económicas pero a la vez empezaban a llegar los primeros vehículos como los ómnibus que en 1910 aparcaban en la Fustería y tardaban siete horas a llegar a Benasque. Entonces a Barbastro estaba llegando la luz y los primeros vuelos, para 1912, en el campo de San Juan. Es el Barbastro que despierta a la modernidad y creo que puede ser atractivo para los lectores».





