El municipio de El Grado cuenta este verano con un nuevo atractivo pata explotar su turismo local. Al santuario de Torreciudad, la ruta de los árboles singulares o los encantos faunísticos del río Cinca, declarado al término de El Grado LIC (Lugar de Interés Comunitario) por ser zona de paso de las aves migratorias de África y Europa, se le une la monumental presa de El Grado.
El Ayuntamiento grádense y la Confederación Hidrográfica del Ebro reeditan este verano el convenio por el cual se llevarán a cabo durante estos meses de verano visitas guiadas, de la mano del naturalista y responsable de la empresa Salmo Cinca, Gabriel Chicote, así como de la empresa PRAMES.
La visita a esta imponente infraestructura hidráulica pretende que el visitante la conozca en profundidad el interior de una de las presas más impactantes de la Cuenca del Ebro por sus dimensiones. Tanto es así, que se trata de adentrarse en su corazón, para saber que esconden las toneladas de hormigón que la elevan sobre el cauce del río Cinca.
La presa de El Grado, inaugurada en 1969 por Francisco Franco, es una de las más espectaculares y singulares de todas las repartidas por la geografía aragonesa, por su volumen, por las aguas del embalse que se forma a sus espaldas y por el entorno natural que la rodea, a caballo entre las tierras del Somontano de Barbastro y las comarcas pirenaicas de Sobrarbe y Ribagorza.
Además es una de las pocas, si no la única de toda España que está abierta a ser visitada por el público, según explican los técnicos del organismo de cuenca.
Por todo ello, desde El Grado invitan a disfrutar de esta experiencia única, en la que, dadas las condiciones de la visita, el número de visitantes es reducido y por lo tanto es necesario reservar en el teléfono 676 417 300 o el correo electrónico valledelcinca@yahoo.es .
Las fechas próximas de la visita son todos los martes, jueves y sábados de julio y agosto, y en septiembre los días 1, 3, 6, 8, 10, 13, 15, 17 y 24.
Las visitas son totalmente gratuitas y además si se completa un turno de visita (20-25 plazas) existe la posibilidad de poder pedir una fecha aparte.
La visita, que suele durar unas tres horas, se inicia en el centro de información de la presa, donde se proyecta un documental del realizador Eugenio Monesma sobre la construcción de tan magna obra.
De ahí, se realiza un primer recorrido por la plataforma de coronación de la presa, una superficie de casi un kilómetro de longitud. Desde la parte más alta se divisa las espectaculares vistas de la zona, con la Peña Montañesa y las Tres Seroles, el santuario de Torreciudad y el valle del Cinca. Incluso si coinciden las fechas, se puede ver a los equipos de buceo de los bomberos y el ejército realizando maniobras, dada la cristalinidad de las aguas embalsadas.
Asimismo, desde lo alto se divisan otras infraestructuras de interés para el desarrollo económico de la provincia como son el canal del Cinca que llega hasta Tardienta y las dos centrales hidroeléctricas El Grado I y II que gestiona Acciona.
La visita continúa en las ‘tripas’ de la presa recorriendo algunas de sus cinco galerías que perforan los millones de kilos de hormigón y hasta de roca donde se encuentran los paneles de control de las compuertas y los sistemas de seguridad. La visita es apta a todos los públicos y sorprende por lo inusual el adentrarse en largos pasadizos, rodeados por el agua que los Pirineos, los deshielos y las precipitaciones vierten al Cinca.
El visitante conocerá tras la visita el funcionamiento interno de la presa, cómo y porqué se debe evacuar agua, la importancia de estas construcciones para el regadío, el abastecimiento de agua de boca y de zonas industriales, y la regulación de los ríos. También descubrirá con sorpresa como las presas se mueven ya que una de sus características a la hora de su construcción fue la flexibilidad y como en plena época de las tecnologías de la información y la comunicación, los mecanismos más antiguos resultan los más eficaces en casos de emergencias.
Además el visitante dejará de ver este embalse como una gran muralla de hormigón, ya que en ella hay vida. En sus aguas se encuentran truchas, nutrias, el pez fraile, en peligro de extinción, lucio percas, madrillas, y hasta 18 especies de aves, entre ellas el quebrantahuesos.
La presa en datos
La presa de El Grado es del tipo de gravedad, frente a las de bóveda o arcos. Esto supone que para su construcción se emplea más hormigón y su propio peso es el encargado de retener el agua embalsada, que proviene de la presa de Mediano, de menores dimensiones.
La presa abarca los municipios de El Grado y Naval. Su capacidad es superior a los 400 Hm3 y su capacidad útil es de 240 Hm3. La superficie del embalse es de 1.273 hectáreas.
La presa tiene una altura de 130 metros, 90 por encima del cauce. Sus cinco galerías suman 2.000 metros lineales. En su construcción se emplearon un millón de m3 de hormigón.
En las presas de Mediano y El Grado trabajan 17 empleados de la CHE. El agua embalsada sirve para regar 125.000 hectáreas y se abastecen más de cien núcleos de población, polígonos industriales y granjas, así como se genera la electricidad y se evitan riadas.
El factor social de las presas
El alcalde de El Grado, Joaquín Paricio, indica que el Ayuntamiento en colaboración con la CHE han decidido volver a ofertar este verano las visitas guiadas «por un doble motivo: primero para que la gente conozca qué es una obra hidráulica y su importancia para la sociedad y que no pueden causar temor. Y segundo porque desde el punto de vista promocional y turístico pensamos que son muy interesantes para que la gente las pueda conocer. La gente puede conocer una bodega, una iglesia, un Ayuntamiento pero no es muy habitual visitar una presa».
La iniciativa lleva varios años en marcha, y desde el Ayuntamiento hacen un balance satisfactorio. «Empezamos con pocas visitas y poco a poco lo hemos ido incrementando gracias a la colaboración de la CHE. El que haya más visitas es fruto de que los visitantes las demandan», señala.
Por su parte el ingeniero técnico de la presa Eduardo Algora comenta que la de El Grado «es una de las presas más importantes de las cuarenta presas que tenemos en la cuenca del Ebro y siempre había expectación para visitarla. A la gente le llama la atención las galerías, los instrumentos de ocultación, el trabajo que se realiza durante 24 horas para que no haya problemas y que gracias a las presas se laminan las riadas para evitar inundaciones y el agua se aprovecha para regar, beber y generar electricidad».



