Reproducimos esta noticia de El Periódico Mediterráneo:
Tras el clamor popular generado para que los restos de sor Isabel Calduch regresen a su tumba en el convento de las monjas capuchinas de Castellón, todo está en manos de la orden, que trasladó las reliquias hasta el convento de las clarisas capuchinas de Barbastro, en Huesca, sin el consentimiento siquiera del Obispado.
Según señalaron a Mediterráneo fuentes de la Conselleria de Cultura, en estos momentos se está realizando un completo inventario y catalogación de todos los bienes patrimoniales que había en el convento castellonense. No obstante, indicaron que este departamento autonómico no puede «impedir» que los restos de sor Isabel se queden en Barbastro, puesto que «son propiedad privada» de las monjas.
No obstante, fuentes del departamento que dirige Lola Johnson indicaron que se «especula» con la posibilidad de alcanzar un acuerdo con las capuchinas para que los restos de la beata y el patrimonio del convento permanezcan en Castellón. Para ello, el Consell está «más que dispuesto», así como Castelló Cultural.
«No podemos hacer más, estamos atados de manos al respecto, al ser un bien de propiedad privada», relataron las fuentes.
Por su parte, Vicente Farnós, director ejecutivo de Castelló Cultural, entidad que guarda en custodia ya los 10 zurbaranes del convento de las capuchinas en el Museu de Belles Arts de Castellón, manifestó que la importancia del convento en la ciudad se remonta al siglo XVII y que tanto el inmueble como «todo lo que alberga o albergaba» es «patrimonio histórico de la ciudad».
A juicio de Farnós, es «indiferente» qué orden religiosa ocupe el convento. «La caja con los restos exhumados de sor Isabel debe regresar a Castellón y volver a ubicarse en el presbiterio», manifestó el gestor cultural.
Sor Isabel Calduch fue beatificada como mártir por el Papa Juan Pablo II en Roma en el año 2001. Sus restos fueron exhumados recientemente y llevados a Barbastro, sin el preceptivo permiso diocesano, al ser reliquias veneradas por los fieles.





