Ronda Somontano.- ¿Qué tienen que ver las articulaciones para estar en forma?

Ejercicio y Bienestar.- Las articulaciones son los engranajes que hacen posible la funcionalidad de huesos, músculos, tendones y ligamentos responsables de la locomoción. Cuando se comprimen y oxidan las bisagras de una puerta, cada vez se abrirá con mayor dificultad hasta quedar un día atascada. Las articulaciones son las bisagras del aparato locomotor por esto es necesario mantenerlas abiertas para que los fluidos corporales hidraten los cartílagos y discos que hacen de almohadillas para que los huesos no rocen entre sí. Cuando los ligamentos, músculos y tendones se vuelven hipertensos por exceso de carga en el trabajo o de sobre entrenamiento, las articulaciones se comprimen, después se inflaman al resecarse los cartílagos, lo que genera dolor, hasta que con el paso de los años llegan a deformarse e incluso los cartílagos a necrosarse, es decir, se mueren.
R.S.- ¿La práctica de ejercicio físico se hace con mayor dificultad cuando se comprimen las articulaciones?
E.B.- Así es, efectivamente. Por esto mantener en forma las articulaciones es una condición física necesaria para gozar de plena salud y seguir haciendo ejercicio físico a lo largo de toda la vida.
R.S.- ¿Qué hay que hacer para mantenerlas en plena forma?
E.B.- Abrirlas, activarlas y flexibilizarlas todos los días, especialmente después de realizar ejercicio físico de intensidad media o alta.
R.S.- ¿Es muy difícil llevar a cabo este proceso?
E.B.- Es bien sencillo, de hecho todo el mundo lo hace de manera espontánea y libre en muchas ocasiones, lo que ocurre es que no se realiza de manera sistemática y concienzuda. Los deportistas suelen hacerlo antes de llevar a cabo un entrenamiento o una práctica deportiva, es lo que se denomina en el argot realizar un calentamiento, parte del cual se dedica a las articulaciones. Pero lamentablemente la mayoría de personas olvidan abrirlas e hidratarlas después del ejercicio, justo cuando se acaban de comprimir y hacerlo favorecería mucho la recuperación del esfuerzo realizado.
R.S.- ¿Se pueden dar algunas orientaciones para proceder cotidianamente?
EB.- Dependerá del tipo e intensidad de la práctica realizada pero en todos los casos hay que empezar por descomprimir el espinazo, por ejemplo, enrollándolo como una persiana desde la postura bípeda o con la postura de descanso y la de restauración descomprimiéndolo en el suelo. Pero también hay que abrir las articulaciones de los dedos de las manos, muñecas, codos, hombros, cintura escapular y cuello en trabajos y prácticas deportivas en las que los esfuerzos realizados impliquen a estas zonas, mientras que cuando estén implicados pies y piernas hay que abrir los dedos, tobillos, rodillas y pelvis. Cuantas más articulaciones se abran e hidraten mucho mejor para la calidad de vida de la persona afectada. Sobre cómo proceder, en el caso del espinazo los ejemplos mencionados han sido ya tratados específicamente en estas páginas. En relación a las extremidades inferiores se puede ayudar de las manos y de giros, rotaciones y estiramientos que tienen que ir experimentando y probando utilizando la exploración motriz para valorar qué ejercitaciones son más beneficiosas, al igual que con las extremidades superiores, una mano estira la otra y ayuda a abrir el codo o el hombro. En el caso del cuello las rotaciones de la cabeza son esenciales.
R.S.- ¿Durante cuánto tiempo es necesario descomprimir las articulaciones?
E.B.- Cada persona es la única capaz de calibrar cuánto tiempo necesita para sentirse descomprimida. Son sus propias sensaciones de descanso, fluidez, agilidad o ligereza las que indican cuando se tiene suficiente. Cada día es diferente, depende de la cantidad e intensidad del ejercicio realizado, de la climatología, del estado de ánimo, de su afectividad…, cada persona al conectar con su sentir sabe sin necesidad de reloj cuando tiene suficiente. El cuerpo nunca se equivoca cuando se le presta la atención que merece.




