Ronda Somontano.-¿Por qué actuar con lentitud?
EB.- Actuar con lentitud es necesario para lograr conocerse y sentirse, en este sentido la lentitud es la prima hermana de la quietud, siendo ambas rasgos de toda acción motriz que pretenda aquietar las aguas corporales y de este modo ser capaz de ver la profundidad de sí mismo.
RS.- Actualmente todo el mundo parece tener prisa ¿Qué consecuencias tiene la prisa para el bienestar?
EB.- La prisa provoca agitación y turbulencias de las aguas o flujos corpóreos, lo que enturbia la percepción de la realidad alejando a la persona de su propio sentir, por lo que sin pretenderlo se distancia de sí mismo, se descentra, atrayendo el malestar y alejándose del bienestar.
RS.- ¿Qué ventajas reporta hacer ejercicio de manera lenta?
EB.- La lentitud es un rasgo de la acción motriz que permite al protagonista disciplinar la atención y caer en cuenta del equilibrio y desequilibrio de su cuerpo, ser consciente de las rigideces y tensiones corporales o adentrarse en la delectación de las propias sensaciones.
RS.- Pero muchas personas dicen aburrirse por actuar tan lentamente.
EB.- El aburrimiento es producto de la dispersión mental por estar permanentemente conectado con el ruido. Para lograr la felicidad es necesario conectarse con el sentir y separarse del ruido, aunque sea en momentos puntuales. Las acciones motrices lentas y armoniosas son la mecha que prende el torrente energético positivo que guardamos en el interior de nuestro cuerpo. No se puede descubrir este gran tesoro si se vive entre la prisa y el ruido.
RS.- ¿Entonces es necesaria la lentitud para lograr la felicidad?
EB.- Absolutamente. La lentitud se convierte en el centro neurálgico de la acción como punto de partida esencial que permite tomar conciencia del propio cuerpo. Acciones casi imperceptibles en las manos, pies y cabeza o amplios desplazamientos de las piernas, tronco o brazos se expresan siempre con gran lentitud con el fin de lograr una clara percepción del tono muscular, así como de torsiones, estiramientos, rigideces y cualquier ligera tensión o dolor en las fascias y fibras musculares, de la posición y estructura de los huesos y de la funcionalidad de las articulaciones. Esto que parece tan sencillo, siéndolo realmente, permite conectar con las propias sensaciones y sentires para descubrir lo mejor de sí mismo y gozarlo plenamente.
RS.- ¿Tan sólo con actuar lentamente podemos ser felices?
EB.- La apertura de la consciencia sensitiva mediante la lentitud de las acciones motrices, significa iniciarse en un largo proceso de apertura hacia el propio sentir en donde la recuperación de la naturalidad y el goce de la vida son la fuente del bienestar y la salud, lo que se produce poco a poco en la medida que la persona practica y se entrena conscientemente de manera cotidiana.
RS.- ¿De modo que lo importante es actuar y darse cuenta?
EB.– Efectivamente. Darse cuenta de las propias sensaciones es un auténtico festín que está al alcance de cualquier persona, sea rica o pobre, alta o baja, con o sin estudios. Todas las personas, por el mero hecho de vivir, tienen esta posibilidad de gozar, pero para entrar en el paraíso sensitivo se tiene que educar la auto atención y actuar con lentitud siguiendo el propio ritmo respiratorio y así deleitarse con los procesos que se desencadenan en sí mismo.
RS.- ¿Puede concluirse que para centrarse y vivir tranquilo la lentitud es una condición imprescindible?
EB.- Si una persona pretende centrarse en sí misma, lograr aquietar las aguas y contemplar lo mejor de la propia vida, generar un flujo de emociones positivas que estimulen la autoconfianza, conectar con el propio sentir y deleitarse con la contemplación de sus sensaciones o percibir con claridad el palpitar vital que es generador de un intenso y profundo bienestar, la lentitud de acción es una condición básica.



