El pasado 27 de abril se cumplían cincuenta y cinco años del fallecimiento de Pedro Arnal Cavero, uno de los más destacados maestros, pedagogos y divulgadores de nuestra cultura y lengua. Por tal hecho creemos interesante trazar unas pinceladas, aunque de forma somera, sobre su vida y su obra.
Pedro Arnal Cavero nació en Belver de Cinca (Bajo Cinca) el 12 de marzo de 1884, si bien, pocos meses después, la familia se trasladó a Alquézar / Alquezra (Somontano de Barbastro), adonde fue destinado su padre como maestro. Por tanto, la infancia de Arnal transcurrió en esta preciosa villa somontanesa y su redolada escuchando romances, canciones y palabras antiguas u observando las viejas tradiciones y costumbres.
Arnal realizó los estudios de bachillerato y de magisterio en Huesca. Su primer destino como maestro, por oposición, fue la villa navarra de Artajona, en donde contrajo matrimonio en 1914 con Delfina Arambillet de Oficialdegui y con quien tendría cuatro hijas y un hijo. Tras su estancia navarra, desempeñó el magisterio en Teruel y Santander, para posteriormente instalarse definitivamente en Zaragoza.
En la capital aragonesa dirigió, en primer lugar, en 1921, la escuela de Santa Marta, para seguidamente pasar a dirigir, desde 1929 hasta su jubilación, el Grupo Escolar «Joaquín Costa». Llegó a alcanzar el número en el escalafón del Magisterio estatal. A pesar del distanciamiento geográfico con el Alto Aragón, Arnal visitaba continuamente su tierra.
Tuvo la oportunidad, a través de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, en 1911, de viajar por Francia y Bélgica para conocer las escuelas de esos países con el objetivo de formación del profesorado y despertar nuevas inquietudes educativas. Tras una vida dedicada a la enseñanza se jubiló en 1954.
Preocupado por diversas cuestiones de la vida social y cultural del momento, colaboró o formó parte de distintas entidades como la Institución «Fernando el Católico», el Estudio de Filología de Aragón, Montañeros de Aragón, la Sociedad Aragonesa de Protección a los Animales y Plantas –gran defensor de los animales y plantas, escribió Por los seres indefensos (1960)– o el Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón.
La otra gran pasión de Arnal Cavero fue el Alto Aragón –y especialmente el Somontano–, al cual dedicó varios libros fundamentales para conocer su lengua y su cultura de gran valor: Aragón en alto (1940), Vocabulario del alto-aragonés (de Alquézar y pueblos próximos) (1944), Refranes, dichos y mazadas… del Somontano y Montaña oscense (1953) y Aragón de las tierras altas (1955). A estas obras se suma Somontano en alto. Escritos e inéditos (1946-1959), publicada en 2014. Arnal dedicó especial atención a la lengua aragonesa pues escribió varios textos, además de investigarla y divulgarla.
Asimismo, la pluma de Arnal fue fecunda en muchas publicaciones como El Magisterio de Aragón, Revista de Pedagogía, La Crónica de Aragón, La Voz de Aragón, Aragón o Heraldo de Aragón, además del grueso volumen Del ambiente y de la vida (1952), que recoge numerosos artículos.
Pedro Arnal Cavero falleció en Zaragoza el 27 de abril de 1962.



