Gran entrada en el pabellón Los Olímpicos de Monzón, prácticamente lleno.
Parciales: 22-16/ 48-32/66-46/82-62.
Máximos anotadores: Thomas Heurtel (15 puntos), del F.C.Barcelona y Mike TObey (15 puntos), del Iberostar Tenerife.

Vino, vio y venció, pero sobre todo se llevó el mejor homenaje en forma de gran ovación de su segunda casa. Sito Alonso regresó el fin de semana a Monzón, al pabellón de Los Olímpicos donde tantas veces entrenó al Cosehisa y a cientos de futuras promesas del baloncesto, pero esta vez convertido en la gran estrella de los banquillos que es. Tras llevar ser segundo entrenador del mítico Aíto García Reneses, y después coger la batuta para dirigir a varios grandes del baloncesto nacional –e incluso formar parte del cuadro técnico de la selección española-, ahora le ha tocado por méritos propios dirigir al que en otras épocas fuera el todopoderoso F.C. Barcelona Lassa. Un conjunto azulgrana que no pasa por su mejor momento y que ha perdido la hegemonía nacional y continental, pero que el joven entrenador zaragozano y montisonense de adopción tratará de enmendar. Así al menos se pudo ver en uno de los últimos partidos de pretemporada, el disputado el domingo al mediodía en el pabellón de Los Olímpicos en Monzón, abarrotado de seguidores del deporte de la canasta llegaros de varias localidades altoaragonesas. Y es que el domingo, como ocurrió el viernes con el encuentro entre el Andorra y el Tenerife, Monzón ejerció de cuna del deporte y sede de pretemporada de la ACB al acoger el choque amistoso entre el F.C. Barcelona y el Iberostar Tenerife, que se saldó con la cómoda victoria de los catalanes por 20 puntos, 82 a 62.

Una renta que ya se marcó a final del primer tiempo, llegando al descanso con un tanteo de 48 a 32, que dejaba la diferencia muy clara. Los de Markovic sólo aguantaron el primer cuarto, dando guerra con sus triples, ante un juego interior muy robusto forjado por un inconmensurable Kevin Seraphin, que aportó kilos en la pintura, intimidación, rebote y mucho potencial ofensivo (14 puntos).
Alonso ha armado un equipo con mimbres en su mayoría nuevos y sin sus estrellas en cancha (Navarro se colgó ayer la medalla de bronce y Tomic vio el partido de Monzón, desde el banquillo). Aun así, este barça promete dar guerra sobre todo con sus americanos, el ya citado pivot y el base Phil Pressey, 11 puntos.
De los catalanes cabe destacar su férrea defensa, con presión en toda la cancha a pesar de llevar rentas superiores a los veinte puntos –marca de la casa de Alonso- .
El Iberostar Tenerife dio buena imagen, sobre todo al contraataque y en el juego del perímetro. El juego interior, con Fran Vázquez y el gigante africano Mamadou Niang pudo dar más de sí, pero se vio sobrepasado por el vendaval azulgrana.
El Ayuntamiento de Monzón, que organizó este partido y el del viernes en el marco de sus pre fiestas de San Mateo, tuvo un detalle con el técnico Sito Alonso al empezar el encuentro, entregándole un soldado templario, icono de la ciudad. Al final, el público le despidió con una gran ovación.
Declaraciones de Sito Alonso al término del partido:





