Dibujando en el silencio de mi estudio, me pregunto si este silencio será el mismo que oirían las pintoras de otras épocas. Un silencio necesario, reparador, buscado y disfrutado ahora y entonces y que, en muchos casos, se extendió también a sus obras, tantas veces silenciadas.
Desde el comienzo, mi trabajo ha estado influido por el de tantas y tantas mujeres artistas. Giovanna Garzoni ha sido una de ellas. Sus flores y sus frutas me han acompañado siempre. Vivir rodeada de plantas y árboles ha hecho que estos hayan sido modelos que he pintado como metáforas para expresar lo necesario para mí en cada momento.
Giovanna Garzoni (1600-1670), también llamada la “casta Giovanna” fue una pintora miniaturista italiana del Barroco. De familia de pintores, fue una de las pocas mujeres que tuvieron el privilegio de realizar viajes por Europa y que vivió en varios lugares de Italia, teniendo como uno de sus clientes a la familia Médicis y trabajando en Nápoles para el virrey español, el duque de Alcalá.
Aunque comenzó realizando pinturas religiosas y alegóricas, sus trabajos más famosos fueron acuarelas y témperas de motivos botánicos.
Esta es la primera de una serie de exposiciones que pretendo sean mi pequeño homenaje a algunas de estas mujeres artistas y, también, de esta manera, acercarlas a las personas que no hayan tenido todavía el placer de conocer sus obras.

