El ambiente taurino en Mallorca se ha visto sacudido por un gesto que muchos califican de anticompetitivo y desleal. La empresa Casa Matilla, dirigida por Antonio García Jiménez y Jorge García Jiménez, ha cubierto con su publicidad los carteles de la corrida programada en Inca por Balears Cambio de Tercio, una firma emergente que en pocos meses ha revitalizado la afición isleña.
La escena, documentada esta misma mañana en el centro de Palma, muestra cómo los carteles que anuncian la corrida del 7 de agosto en el Coliseo Balear han sido colocados encima de los de Inca, ocultando completamente la información del festejo promovido por Balears Cambio de Tercio. Esta acción, lejos de parecer casual, ha sido interpretada como un movimiento calculado para silenciar a un competidor que empieza a ganarse al público local.
El éxito de Balears Cambio de Tercio en su primer evento el pasado Domingo de Ramos —donde se agotaron todas las entradas— supuso un antes y un después para la tauromaquia en la isla. Su propuesta fresca y arraigada en la afición balear desafía directamente la hegemonía de Casa Matilla, una de las empresas históricas con mayor poder en el panorama taurino nacional.
“La reacción es de manual: el pez grande intenta comerse al chico antes de que crezca”, comenta un aficionado cercano a la nueva empresa. “Pero esto no es solo una cuestión de empresas, es una falta de respeto a la afición mallorquina, que ya ha demostrado que quiere alternativas”.
En un sector que lucha por mantenerse vivo, este tipo de maniobras despierta preocupación. En lugar de apostar por la pluralidad y la renovación, Casa Matilla parece optar por blindar su control, aunque sea a costa de prácticas que muchos consideran impropias.
La tauromaquia necesita evolución, no cerrojos. La respuesta de Mallorca ha sido contundente: el público quiere variedad, cercanía y nuevas propuestas. Y eso, ni la cartelería más masiva puede taparlo.


