La Asamblea de Cáritas Barbastro-Monzón reunió el sábado 24 de octubre a cerca de 140 participantes en la Casa de la Iglesia de Barbastro, procedentes de diferentes localidades de la diócesis. Bajo el lema «Corazón en acción», el encuentro permitió compartir experiencias, evaluar el trabajo de los últimos años y abordar los desafíos de la organización en la atención a las personas más vulnerables.
La elevada participación obligó a trasladar la celebración desde el monasterio de El Pueyo a la Casa de la Iglesia. También se había modificado la fecha inicialmente prevista con motivo de la visita del papa León XIV.
La jornada comenzó con un café de bienvenida con productos de comercio justo y una oración dirigida por la delegada diocesana de Caridad y el padre Óscar, párroco de Barbastro. La secretaria general de Cáritas Diocesana, Ana Belén Andreu, condujo las diferentes intervenciones.
El obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, agradeció el compromiso y la disponibilidad de los asistentes. Por su parte, el director de Cáritas Diocesana, José Mas, repasó los principales proyectos, avances y actividades desarrollados desde la anterior Asamblea General.
Los retos de Cáritas para los próximos años
Uno de los momentos centrales del encuentro fue la dinámica participativa dirigida por Emilio y Francesca, técnicos de los Servicios Generales de Cáritas Española.
A través del trabajo en grupos, voluntarios, trabajadores y sacerdotes analizaron los aprendizajes de los últimos tres años, identificaron las fortalezas de la organización y reflexionaron sobre las dificultades que deberán afrontar.
El ejercicio permitió compartir distintas perspectivas sobre el futuro de Cáritas y reafirmar su misión de acompañar a las personas en situación de vulnerabilidad, defender su dignidad y trabajar por una sociedad más justa.
Los participantes también conocieron los resultados de una iniciativa desarrollada con motivo del Día Internacional del Voluntariado. Los grupos de Cáritas de diferentes localidades habían elaborado corazones que se llevaron a las calles como muestra de agradecimiento a las personas que colaboran de forma desinteresada.
Ángel Pérez Pueyo recuerda que la caridad debe ir unida a la justicia
La Asamblea continuó con una Eucaristía presidida por el obispo diocesano y acompañada musicalmente por el Coro Diocesano Barmon.
Durante su homilía, Ángel Pérez Pueyo destacó que la labor de Cáritas va más allá de la prestación de ayudas y subrayó la importancia del acompañamiento personal.
«No atendemos casos: acompañamos rostros. No administramos solamente recursos: custodiamos dignidades», afirmó, insistiendo en que la caridad debe estar siempre unida a la justicia.
En el año del noveno centenario de la muerte de san Ramón, patrono de la diócesis, el obispo invitó a seguir su ejemplo de cercanía a las personas más vulnerables y propuso tres verbos para orientar el nuevo curso: «¡Acoged! ¡Acompañad! ¡Transformad!».
La Asamblea General concluyó con una comida compartida y una fotografía de familia de los cerca de 140 participantes.




