Los barbastrenses respondieron ayer a la llamada hecha por el Ayuntamiento y el comercio para recuperar el pasado medieval y disfrutar de la fiesta de ‘El Sitio de Barbastro’. Las calles del centro, adornadas con blasones y banderolas, se llenaron de gente, sobre todo pasadas las horas de más calor, para participar en las actividades organizadas que convirtieron a Barbastro en una villa de la Alta Edad Media.
El comercio sacó sus puestos a la calle entre la plaza del Mercado y el Coso. Unos cincuenta artesanos aragoneses también mostraron sus técnicas de trabajo de la madera o del encaje de bolillos. Un grupo de músicos recorrió las calles con melodías de las tres culturas que habitaron la villa en el Medievo: cristiana, musulmana y hebrea. Además hubo talleres de caligrafía, de cómo vestir al caballero, exposición de armamentos y armaduras, lanzamientos de catapulta y espectaculares peleas entre caballeros a cargo del grupo recreacionista Héroes Legendarios.
En el Mercado de Petronila de Aragón hubo productos agroalimentarios, ropa, óptica, calzado, bisutería, decoración, … Todo a ‘precios medievales’ que animaron las compras. El responsable de Barbastro Comercio Activo, Juanfer Briones, valoró la acogida del público a la iniciativa que hasta ayer se había celebrado a finales de agosto. «Estamos contentos porque la gente de Barbastro siempre responde y ha habido compras. Los grupos de animación son extraordinarios y creo que la feria se podría consolidar muy bien en julio, ante un agosto sobresaturado de actos», apuntaba.
Por la noche, los comercios siguieron con sus puestos en la calle. Pero el protagonismo recaló en el montaje teatral ‘El Sitio de Barbastro’ que puso en escena en la Plaza de Toros la compañía ‘Producciones Viridiana’ con un centenar de actores llegados de las comarcas del Somontano, Cinca Medio, Sobrarbe, Ribagorza y La Hoya. La obra, inspirada en un cantar de gesta del mismo nombre, narra los hechos acaecidos en la ciudad y en Aragón entre 1035 y 1137 como las dos tomas de la villa, la campana de Huesca o los esponsales de la infanta Petronila y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, en 1137 que
dieron origen a la Corona de Aragón. La obra se celebra cada dos años y lanza un mensaje «de convivencia y de conocer nuestra historia. El patrimonio no sólo son las piedras y los monumentos si no nuestra historia, y una historia tan importante como ‘El Sitio de Barbastro’ merece la pena mantenerla’, explicaba Jesús Arbués director de la obra.


