Todavía está Pedro Sánchez hablando en su discurso de investidura y ya no puedo aguantarme, como me he estado aguantando todas estas semanas de dudas y reuniones , de arrogancias, inmovilismo y falta de altura de miras.
No quiero esperar a que acabe su discurso el candidato del PSOE y se empiecen a analizar sus propuestas y si estas son viables.
Pienso que todo lo que estoy escuchando me conviene y nos conviene a todos. Una de las premisas que acabo de escuchar es que hay un vehículo que nos ha de llevar al cambio y ese vehículo es apartar a quien ha gobernado España estos últimos cuatro años.
Y si esto último no me convenciera, estoy escuchando, además, una batería de medidas que devuelven la dignidad a los de abajo, a la gente sufridora de esta crisis. Alguien tenía que venir a invertir los apoyos y las amnistías a los poderosos para devolver todo lo que el pueblo ha ido perdiendo estos últimos años.
Cuando se vote en dos ocasiones esta investidura se retratarán todos. Habrá una foto que se verá en España entera y además en una España fuerte y unida, una foto en la que quien se mueva no saldrá. ¿Y qué supondría moverse en esta foto trascendental?
Pues para mí sería no dar apoyo a quien más alto ha apuntado y a quien más ha crecido de cara a a la ciudadanía. Quien está todavía hablando, Pedro Sánchez, desde mi punto de vista ha ido creciendo como figura política y como estadista mientras pasaban tantos días de incertidumbre, de dimes y diretes y de posturas inflexibles y líneas rojas.
Todo lo que estoy oyendo ahora mismo ya lo oí en campaña antes del 20 de diciembre de la mano de un partido de izquierdas emergente: PODEMOS. Pues bien, también tengo una cosa muy clara, y no se lo voy a decir a sus dirigentes, con quienes tengo contacto directo a través de las redes. Simplemente voy a aprovechar estas líneas muy sentidas y llenas de esperanza para expresarles que si no se saben unir, dar apoyo y montar en el vehículo que conduce Pedro Sánchez y que nos aleja de las políticas de las derechas más prepotentes y antisociales, pues sencillamente les he de decir: “-BYE BYE… PODEMOS”. No contéis conmigo para una nueva campaña y nueva votación.

