Julián Migales Iranzo y Alejandro Castarlenas Chela, socios de Montañeros de Aragón de Barbastro, lograron completar este fin de semana la Canfranc 100K, una de las pruebas de montaña más exigentes, con 100 kilómetros y 8.848 metros de desnivel positivo.
La carrera partió el viernes 11 de septiembre a las 22.00 horas desde la Estación Internacional de Canfranc, con 150 corredores de distintas nacionalidades en la línea de salida.
Completar una prueba de estas características significa mantener el esfuerzo durante más de un día entero, recorrer 100 kilómetros a pie y acumular casi 9.000 metros de ascenso, además de afrontar una noche completa en alta montaña. El recorrido discurre en buena parte a gran altitud y atraviesa algunos de los terrenos más exigentes del Pirineo, con pasos por zonas como Collarada y Anayet. No se trata, por tanto, únicamente de cubrir una gran distancia: exige resistencia física, capacidad para moverse durante horas por terreno de montaña y soportar el cansancio acumulado durante toda una noche y buena parte del día siguiente.
Más de 28 horas en la montaña
Julián Migales Iranzo finalizó en el puesto 25.º, con un tiempo de 28 horas, 6 minutos y 40 segundos.
Alejandro Castarlenas Chela cruzó la meta en la posición 28.ª, después de completar el recorrido en 28 horas, 43 minutos y 1 segundo.
Los dos corredores estuvieron así más de 28 horas en carrera, atravesando una noche completa en alta montaña antes de alcanzar finalmente la meta de Canfranc.
El porcentaje de abandonos ayuda también a medir la dificultad. Según la información remitida por Montañeros de Aragón de Barbastro, la Canfranc 100K registró este año un 50 % de abandonos. Es decir, aproximadamente la mitad de quienes tomaron la salida no consiguió completar el recorrido.

Rubén Rodríguez abandona cuando marchaba 12.º
También tomó la salida el socio de Montañeros de Aragón de Barbastro Rubén Rodríguez, que se vio obligado a abandonar en el kilómetro 75, cuando marchaba en la 12.ª posición.
Su posición en el momento del abandono muestra igualmente el nivel de la participación barbastrense en una prueba en la que llegar a la meta constituye por sí mismo uno de los grandes retos.
Una prueba que nació en 2007
La historia de la CanfrancCanfranc se remonta a 2007, cuando se disputó la primera edición de su maratón de montaña, la prueba con la que comenzó el evento. La modalidad Ultra 100K llegó en 2016 y se ha convertido, junto a la maratón, en una de las grandes referencias de la cita pirenaica.
El escenario es una parte fundamental de su dificultad. La salida y la llegada se encuentran en Canfranc-Estación, junto al edificio histórico de la Estación Internacional, desde donde los participantes se internan en algunos de los sectores más exigentes de las montañas que rodean el valle. La propia organización establece un tiempo máximo de 39 horas para completar la Ultra 100K.
Más del 70 % del recorrido por encima de los 2.000 metros
La cifra de 100 kilómetros explica solo una parte del desafío. Más del 70 % del recorrido se desarrolla por encima de los 2.000 metros de altitud y el trazado enlaza valles, picos, crestas e ibones alrededor de Canfranc.
Durante la carrera se asciende a algunas de las cimas emblemáticas del valle, entre ellas Peña Collarada, La Moleta, el Vértice de Anayet y el Aspe, además de otros picos situados por encima de los 2.000 metros. Todo ello en un perfil prácticamente sin tregua, con continuas subidas y bajadas.
A los 8.848 metros de desnivel positivo hay que sumar prácticamente otros tantos de descenso. Es decir, quienes consiguen terminar la prueba no solo recorren alrededor de cien kilómetros: acumulan cerca de 18.000 metros entre ascensos y descensos, buena parte de ellos en terreno técnico de alta montaña. Un contexto que permite entender mejor lo que supone que Julián Migales y Alejandro Castarlenas alcanzaran la meta después de más de 28 horas de carrera.

