Los restos mortales del montañero Lorenzo Sierra, fallecido mientras escalaba la Cresta de Frondiellas, se encuentran desde ayer tarde en el tanatorio de Monzón, su localidad de origen. Hasta allí se acercaron ayer tarde numerosas personas, familiares, amigos y sobre todo montañeros de Monzón y Binéfar, para acompañar a su viuda y también montañera que le acompañó en el trágico accidente que sufrió el sábado mientras descendía por la cresta de 3.000 metros.
Lorenzo vivía en Monzón pero trabajaba en Binéfar. Allí se enroló en el Club Litera de Montaña ocupando un papel destacado en la junta directiva como vocal y siendo responsable del área de audiovisuales.
El veterano escalador deja dos hijos de veinte años. Montañeros de Binéfar y Monzón dieron ayer aliento a su familia. La secretaria del Club Litera de Montaña, Esther García, expresaba la impotencia que siente toda la familia montañera: «Sentimos su pérdida con mucho dolor porque era una persona muy querida, muy participativa en el club. En el Club Litera de Montaña somos una familia y sentimos su pérdida como la de un familiar. El dolor es tremendo, sentimos todos una impotencia por una gran rabia. Era un gran compañero, siempre te echaba una mano, … No hay palabras. No tenemos lágrimas porque ya hemos llorado todo lo que podíamos».
Gracia consideraba la muerte de Loren, como lo llamaban sus más allegados, «irreparable» y aseguraba que en los veinte años de historia del club no se había producido ningún suceso tan trágico. «Es un dolor irreparable, Loren era un compañero muy experimentado y su muerte no se debió a ninguna imprudencia. Iba muy bien equipado con el material necesario. Fue un mal tropiezo lo que le propició la caída porque habían hecho las cosas muy bien, con toda la Cresta asegurada. Es algo que te puede pasar en la calle y le pasó a 3.000 metros».
Una de las personas que lo acompañó en la ascensión fue el montisonense Santiago Solá, que tras encontrarse mal, declinó seguir ascendiendo y se retiró al refugio de Respumoso. Allí conoció la noticia y ayer estuvo acompañando al cuerpo de Lorenzo y a su familia. «El ánimo de la gente está muy afectado por su familia. Era una persona muy conocida en Monzón, muy experimentada y cuesta entender su muerte», señaló.
El último adió a Lorenzo Sierra se lo darán sus familiares, amigos y su otra familia, los montañeros de Binéfar y Monzón, hoy a las 11.30 en el funeral que se celebrará en la catedral Santa María del Romeral, de la capital mediocinqueña.
Pasados unos días, el Club Litera de Montaña se planteará la posibilidad de rendirle algún homenaje póstumo. Aunque como matizaba la portavoz del club, Esther García, «no hemos tenido tiempo para pensar en ello. Ahora toca arropar a la viuda y a sus hijos».

