Héctor Casao Gascón.
Pocos pero afortunados. Así se podría resumir el concierto que Rebeca Jiménez ofreció el pasado día 30 de abril en el Centro de Congresos de Barbastro, ante un público de unas 30 personas.
Podríamos ponernos ahora a debatir sobre el estado de la música en nuestro país. De lo triste que es ver un auditorio casi vacío. Del poco interés que tiene la gente en acercarse a las propuestas culturales que escapan a lo que está de moda. Pero no merece la pena perder el tiempo en divagaciones vanas. La actuación de Rebeca Jiménez fue simplemente increíble, llena de profesionalidad, simpatía y una calidad musical rozando la perfección.
Antes de la aparición sobre el escenario de la segoviana pudimos escuchar a Héctor Pérez, cantautor zaragozano que presentó brevemente tres temas de su recién publicado disco “Billetes de ida y vuelta”
Seguidamente apareció Rebeca, acompañada únicamente de su teclado, sin banda, y ante un público algo frío y tímido, comenzó a desgranar canciones de sus dos discos publicados hasta la fecha, “Todo llegará” y “Valiente”
Desde la primera canción se ganó al público, y pese a no tener músicos detrás, llenó el escenario como solo los grandes pueden hacerlo.
El sonido era perfecto. La voz de Rebeca invadía el auditorio y las canciones fueron cayendo una detrás de otra ejecutadas de una forma impecable. “Valiente”, “Te queda mi amor”, “Despertarme contigo”, “Me emborrache por ti”, adaptadas al hecho de tener como único acompañamiento el teclado, sonaban tremendas con esa voz rota y rasgada pero a la vez dulce. Entre canción y canción, Rebeca hablaba con el público, bromeaba, contaba como habían nacido sus canciones, nos hablaba de su inseparable teclado…
Intercaladas entre sus propias canciones, interpretó temas de Quique González (“Calles de Madrid” y “De haberlo sabido”), de Vicky Gastelo y del gran Antonio Vega (“El sitio de mi recreo”). Incluso nos regaló una ranchera que sonó a pura gloria, “Tu recuerdo y yo” de José Alfredo Jiménez. También presentó un par de temas nuevos que esperemos sean publicados en un próximo disco.
Una hora y media de concierto que pasó en un suspiro y demostró que Rebeca Jiménez está entre los grandes, entre los que de verdad sienten la música, entre los que disfrutan tocando aunque sea para 30 personas.
Fue un auténtico placer y un lujazo.

