Diego Ballesteros sigue en la brecha. Después de muchos años de actividad deportiva y de participación en competiciones de ciclismo adaptado, este pasado fin de semana, 23 -24 de octubre de 2021, nuestro amigo consiguió otro puesto destacado en la Copa de Europa de Paraciclismo de Extremadura, disputado en Cáceres y que ponía a prueba a destacados especialistas europeos.
Al finalizar la prueba Diego conseguía un tercer puesto en la clasificación general tras un quinto puesto logrado el sábado en la prueba de ruta y un meritorio tercer puesto el domingo en la contrarreloj.

La prueba en ruta se hizo muy difícil pues ir en grupo produce situaciones que dificultan sacar provecho de todas las capacidades físicas que en el caso de Diego eran muchas pues su estado de forma se había confirmado como excelente en un reciente test de esfuerzo realizado en Sevilla. Al final hubo escapados a los que Diego no pudo dar alcance pero sus sensaciones habían sido inmejorables.
Así se pudo constatar al día siguiente cuando en una prueba en la que la lucha es contra sí mismo y frente al crono nuestro paisano supo dar todo y algo más para subirse al podio con el tercer puesto en su categoría. Más tarde se confirmaría el tercer puesto en la clasificación general, lo cual es todo un éxito teniendo en cuenta que además de la selección española, hubo equipos holandeses, irlandeses y portugueses que traían a verdaderos especialistas de las selecciones nacionales entre sus atletas. Sólo había que observar la estatura de los deportistas holandeses, de quienes los dos metros de altura eran sobrepasados con holgura.

Por añadidura, en estos eventos hay momentos para saludar a viejos amigos a quienes el trabajo y la dedicación han llevado a convertirse en medallistas incluso de oro en las recientes paralimpíadas de Tokio. Es el caso de Sergio Garrote, de quien este cronista y escudero de Diego tuvo oportunidad de escuchar un relato lleno de emoción al tocar en el podio de Tokio la cumbre más alta de cualquier carrera deportiva. También Luis Miguel García Marquina, otro medallista olímpico, pudo conversar amigablemente con Diego y al final de la competición se disfrutó de un ambiente que nada tiene que envidiar al deporte de personas sin discapacidad. Estos hand-bikers consiguen un doble objetivo: disfrutar de su carrera deportiva y también disfrutar de su libertad cuando salen a entrenar por las carreteras.
Es un privilegio haber podido acompañar a Diego ya por segunda vez a una prueba de estas características y ,la verdad, en vísperas ya me insistía en volver a ser su talismán pues la primera ocasión en la que le acompañé consiguió una medalla de oro en Viseu (Portugal), en agosto de 2016.




