«Queremos que ustedes se conviertan en nuestros aliados para armar una cadena internacional de la solidaridad». Con estas palabras clausuró Carlos Norori, alcalde de Ocotal, el I Foro de la Cooperación Externa celebrado del 16 al 19 de octubre en esta ciudad nicaragüense en la que lleva trabajando desde la tragedia del Huracán Mitch, en 1998, el Movimiento Rural Cristiano de Monegros. Dos de sus cooperantes, Ana Cristina Zamora y Rubén Darío Núñez, han viajado a este país para participar en esta conferencia local de donantes, coincidente en el tiempo con la celebración del bicentenario de Ocotal, para intentar recaudar nuevos fondos con los que potenciar el desarrollo de esta localidad de 40.000 habitantes, el 72% de los cuales viven por debajo del umbral de la pobreza.
Junto a los dos cooperantes oscenses, también han participado en este foro solidario otras oenegés que desarrollan su labor en Ocotal y municipios de su entorno como las organizaciones españolas HONEK, Fundación Hijos del Maíz o Fundación Fabretto, el Comité Nueva Nicaragua de Wiesbaden (Alemania), la Fundación Sol de Swindon (Inglaterra) o el embajador de Francia en Nicaragua, Thierry Fraysee, en representación de la villa de La Cornueve, con la que está hermanada la ciudad nicaragüense.
Durante cuatro días, representantes municipales y delegados de los Ministerios de Sanidad y de Medio Ambiente han dado a conocer a los cooperantes internacionales las necesidades más urgentes de los vecinos y vecinas de Ocotal. Entre ellas destacaron la vivienda (más de 150 familias residen en zonas seriamente amenazadas por inundaciones, terremotos o deslizamientos de laderas), el agua (la grave sequía solo garantiza suministro para los próximos 5 años y la cobertura de alcantarillado apenas alcanza el 30% de la población), la salud (solo 10 médicos atienden a toda la población, en la que existe una alta tasa de enfermedades diarreicas agudas y el dengue), el desempleo (más del 35% de la población activa está parada) y la educación (necesidades de rehabilitar y equipar gran parte de los centros de educación infantil). Una lista interminable de deficiencias a las que, según aseguró el alcalde, no puede dar respuesta un ayuntamiento que apenas dispone de un presupuesto de 36 millones de córdobas (1,2 millones de euros).
Los cooperantes, por su parte, agradecieron la invitación al foro y mostraron su más firme compromiso de hacer «todo el esfuerzo posible» en sus países de origen para seguir apoyando económicamente el desarrollo de Ocotal, dejando claro también a las autoridades locales las dificultades que estas oenegés están teniendo en el último año para financiar algunos de sus proyectos debido a la crisis económica que tan seriamente está afectando a Europa. Antes de dar por cerrado el foro, todos ellos recibieron de manos del alcalde Norori el reconocimiento de hijos predilectos y las llaves de la ciudad.
Los miembros del Movimiento Rural Cristiano de Monegros, en representación del presidente de la entidad, el robresino Antonio Brosed, están aprovechando su breve pero intensa visita a Nicaragua para supervisar el desarrollo de las acciones que están ejecutando en esta ciudad desde hace ya 12 años y que pasan por el programa de apadrinamientos de más de 300 niños y niñas (los padrinos españoles aportan 18 euros al mes, la mitad de los cuales se entregan a las familias para que los cajeen por alimentación únicamente);
la atención educativa y alimentación diaria de cerca de 400 escolares de Infantil y Primaria y de ancianos en dos centros educación infantil ubicados en los barrios de Roberto Gómez y Hermanos Zamora; la construcción y equipamiento de un centro de salud que atiende a más de 2.000 vecinos de la zona; la construcción y equipamiento de la Casa de la Cultura Monegros que cuenta con telecentro, taller de costura, cursos de guitarra y de inglés, clases de refuerzo escolar…; un proyecto agrario con el pueblo indígena de Mozonte; y ayudas económicas para compra de medicamentos y colocación de audífonos para la asociación de niños discapacitados ‘Los Pipitos’. Todo ello financiado con un presupuesto global de unos 100.000 euros que aportan la Comarca de Los Monegros, el Obispado de Huesca, los Ayuntamientos de Robres, Monzón y Sariñena, la Diputación Provincial, los apadrinamientos, Ibercaja, CAI y donativos particulares.


