Los vecinos de El Grado despidieron ayer sus fiestas patronales en honor de la Virgen del Viñero con la tradicional representación de su Morisma, que tras su recuperación y adaptación a los tiempos modernos por los Titiriteros de Binéfar cumplía la XVII edición.
La representación se celebró en el parque de la ermita del Viñero, tras la misa, y el hecho de que la jornada cayera en domingo motivo que la actuación fuera seguida por numerosos vecinos del municipio, autoridades regionales y comarcales, así como vecinos de otras poblaciones.
En la Morisma participaron alrededor de cuarenta personas, niños y mayores enrolados en el bando cristiano y del Islam. Entre ellos siete miembros de la compañía del titiritero Paco Paricio que ejerció de narrador y conductor de esta singular batalla en la que se narra cómo los cristianos conquistan el alcázar musulmán tras la aparición milagrosa de la virgen entre viñedos. La virgen pide que cese la batalla entre los dos bandos, que se levante una ermita y que se proceda a la recolección de la uva en hermandad, para pisarla y compartir el vino y las tortas en su honor.
La representación de la Morisma de El Grado fue recogida por Pascual Madoz quien ya la cita en su enciclopédico trabajo en el siglo XIX. Hace diecisiete años, el alcalde Joaquín Paricio encargó a los Titiriteros de Binéfar que reescribieran un guión con los elementos originales de la obra pero con un mensaje «más moderno de solidaridad y en lugar de una guerra de abrazar la otra cultura. Además me gusta mucho la relación que hay entre la época del año que es la de la vendimia y el culto en un lugar alto que para cristianos, musulmanes o agnósticos es mágico», explicó Paco Paricio.
La representación contó este año con novedades como la incorporación de un teclado para dar mayor sonoridad a las melodías compuestas por Ángel Vergara, o la aparición de dos gigantes nuevos que luchan en la batalla.
La Morisma cuenta, como es habitual en este tipo de teatros populares, con unos chascarrillos y dichos escritos por los propios vecinos y que cuentan los avatares más destacados de la población en este último año. El Mundial del Parchís, la celebración del Encuentro de Mayores en El Grado, el viaje cultural a Tarazona, la jubilación del alguacil o la enfermedad sufrida por el alcalde «pero que de nuevo ha cogido la bara de frezno».
La batalla concluye con un canto a la paz y un gesto de hermanamiento en el que moros y cristianos, sacan a bailar a los asistentes a la representación, mientras que en el centro de ese coro festivo, unos niños pisan las uvas recogidas de la vendimia para convertirlas en vino que se beberá acompañando a la torta bendecida. El acto culminó con una comida popular en el Viñero.
Orden de la Morisma
La representación de este teatro popular contó como principal novedad con la constitución de la Orden de la Morisma de El Grado con la que se quiere honrar a las personas que han trabajado por esta fiesta y por la localidad. El primer caballero de esta orden ha sido el alguacil Pedro Español, que tras 21 años de servicio al municipio, se jubila cediendo el testigo al joven Alberto Blanco. Pedro recibió de manos del titiritero Paco Paricio una gorra, como es característico en su indumentaria, y «una espada de madera, no para pelear si no para jugar», que es lo que pretende ser La Morisma, un juego de convivencia y de interculturalidad.




