Desde su inicio en la competición en el año 2013, la carrera deportiva del handbiker de Barbastro, Diego Ballesteros, ha estado marcada por su lucha, esfuerzo y por el sueño de alcanzar unos Juegos Paralímpicos. Con 13 medallas en campeonatos de España, una medalla de bronce internacional en Sudáfrica en 2016 y varios top 10 en Copas del Mundo, Ballesteros se ha convertido en uno de los grandes referentes nacionales en handbike.
Sin embargo, tras año muy exigente para tratar de llegar a los Juegos de París y no conseguir la clasificación, anunció su retirada en febrero. “Afrontar un nuevo ciclo olímpico de cuatro años hasta el 2029 se me hacía bastante complicado y decidí retirarme en un buen momento deportivo, con buenos resultados a nivel nacional”, asegura Ballesteros.
El hecho de no poder llegar a participar en unos Juegos supone una gran frustración para Ballesteros ya que ha trabajado mucho para poder conseguirlo. En 2023 estuvo convocado con la selección nacional de handbike para la Copa del Mundo en Italia, Bélgica y Estados Unidos, sin embargo, una lesión de cadera, truncó su camino. Aunque tras la recuperación logró excelentes resultados a nivel nacional, nunca volvió a recibir la llamada del equipo nacional.
“Siempre soñé con ser paralímpico, con representar a mi ciudad, a mi comunidad autónoma y a mi país, y no lograrlo es una gran espina clavada que… Pero bueno, es decir, es una espina que tengo ahí clavada y que no quedará otra cosa que afrontarla y pensar en nuevos objetivos y en nuevos proyectos”, señala Ballesteros.
Un sueño que cada vez se le hacía más complicado con el cambio de reglamentación de la Unión Ciclista Internacional (UCI) en su categoría de handbike MH3.
La entrada de deportistas con menor discapacidad ha hecho que la competición sea cada vez más desigual
“Lo están enfocando a que solamente compitan las personas que tienen menor discapacidad y no las que tienen una alta discapacidad. Entonces, se busca más, a lo mejor, el espectáculo, que se corra más, que se vea más rápido, pero no el ejemplo de estas personas que con una alta discapacidad hacen un tremendo esfuerzo por competir”, añade.
A pesar de quedarse con esa espina de participar en unos Juegos, su vida siempre ha estado vinculada a las Olimpiadas. En el año 2008, hizo el reto de llegar de Zaragoza a Pekín en bicicleta para ver las Olimpiadas y escribió un libro de ello. Cuatro años más tarde, tras sufrir el accidente, repitió la hazaña, esta vez con su bicicleta adaptada desde Madrid hasta Londres.
Tras retirarse de la competición, su plan es dedicar más tiempo a la familia y seguir practicando deporte, pero sin la presión de la competición de alto nivel. Ahora se plantea explorar otras modalidades como el mountainbike, el equí nórdico, el tenis de mesa o el tenis adaptado. La cuestión es “no dejar el deporte” y seguir activo.
Entrevista a Diego Ballesteros después del Campeonato de España de Handbike 2020




