Los presupuestos de un ayuntamiento, de cualquier ayuntamiento, han de ser abordados como los de una familia: siempre con cabeza, sentido común y mucho trabajo para que todo cuadre. En esto son exactamente iguales, y solo existe un detalle que los hace diferentes: en los hogares se suman los ingresos, se restan los gastos y se trata de ahorrar algo, lo que sea, porque la cosa está muy mal y nunca se sabe, mientras en los ayuntamientos nunca ha de dejarse nada por gastar en aquello que se prometió.
Todo consistorio cuenta con una cantidad de dinero fijada previamente, la de Barbastro asciende a 15.391.845 euros, cifra nada desdeñable, y entonces el equipo de Gobierno, con el alcalde a la cabeza, se compromete a realizar obras e infraestructuras, a fijar el talento existente, o a llevar empresas al municipio. Y, repetimos, nunca debe quedar nada sin ejecutar. Ejecutar el presupuesto consiste en llevar a cabo todo lo que se prometió, y la existencia de partidas que no se han materializado, los llamados remanentes, no son sinónimo de ahorro, tan solo muestras de dejadez e ineficacia en la gestión. Los gobiernos de los ayuntamientos no son unos padres haciendo números a fin de que todo cuadre y les queden unos ahorrillos para la universidad de sus hijos. Los gobiernos de los ayuntamientos deben ejecutar todo aquello a lo que se comprometieron porque, si no, ese dinero no sirve para nada.
En VOX nos ha parecido muy llamativo, y descorazonador también, comprobar que en los presupuestos de este año 2022 se incluya la repetición de partidas destinadas a temas que ya aparecían en los del año 2021. ¿Y por qué sucede esto? Muy fácil: porque no se ha cumplido lo que se prometió. No hay otra explicación. Y nos ha llamado especialmente la atención que se vuelva a plantear la construcción de una depuradora para el polígono, que nos ahorraría a los barbastrenses casi cincuenta mil euros anuales de sanción por carecer de ella, pues dicha construcción no es la de El Escorial. Solo se necesitan voluntad y un poco de trabajo, nada más, y no tener la depuradora del polígono implica que hayamos perdido, en veinte años, un millón de euros por la sanción, gracias a la desidia de los gobiernos del PSOE antes, y ahora del PP.
Para avanzar es necesario que en Barbastro se instalen empresas que fortalezcan nuestro municipio y es devastador que no aparezca la adquisición de suelo industrial en ninguna partida del borrador presupuestario: así es imposible prosperar, es imposible generar oportunidades para nuestros jóvenes, y retener el talento de los mayores. Así, y volvemos a la comparación con la economía familiar, vemos que en demasiadas ocasiones gastamos en figuritas de Lladró para adornar la estantería del salón, pero no invertimos el dinero en pagar las facturas del agua o del gas. Nos quedamos en lo superfluo. En lo que no suma. Así resulta inviable revitalizar este Barbastro que un día fue referente en toda la comarca, y que hoy ha sido desbancado en muchos aspectos por Monzón. A su Ayuntamiento, también del Partido Popular, la directora general de Suelo y Vivienda de Aragón incluso felicitó por su eficacia en la gestión de la revitalización del casco antiguo, ya que logró una ejecución del cien por cien de lo presupuestado. Como para nosotros lo primero siempre serán Barbastro y los barbastrenses, nos encantaría poder decir lo mismo de nuestro consistorio. Pero nos es imposible decirlo porque, tristemente, no es así. Los presupuestos de Barbastro llevan ya demasiados años sin ser ejecutados por completo, siempre quedan millones de remanentes, es decir, nunca se cumple lo que se prometió.
Tras la era Cosculluela, el Ayuntamiento se encontró en 2019 con unos remanentes de catorce millones y medio de euros, es decir, asistimos a una clara incapacidad de gestión. Confiamos en que aquello cambiaría. Craso error. Sin haber recibido la liquidación real de las cuentas del 2021 todavía, nos hemos encontrado con otra carta a los Reyes Magos para gastar once millones de remanentes. Es un nuevo brindis al sol, pues ni siquiera se ha sabido ejecutar el presupuesto ordinario ni las incorporaciones de remanentes del ejercicio anterior, y, además, aparecen muchas partidas sin que se haya cuantificado su coste total. Seguimos asistiendo a una clara incapacidad de gestión.
Tampoco podemos olvidarnos de que, desde hace casi tres años, se realizan muchas más modificaciones presupuestarias, lo que solo indica que no se ha sido capaz de prever los gastos desde el inicio. Para entendernos, esto es como si en una familia se olvidaran de sumar los chándales y las zapatillas de los niños al montante total de gastos y, al final, tuvieran que ir a hacer gimnasia en traje de baño y chanclas porque tampoco se compra nada, es decir, se agregan partidas modificando el presupuesto inicial, pero se dejan sin ejecutar. Y todos estos números se pueden comprobar en la misma página del Ayuntamiento de Barbastro, dentro del Portal de Transparencia.
Por eso nosotros, desde VOX, somos conscientes de la importancia de la constancia y el esfuerzo, de poner todo nuestro empeño en mejorar nuestra ciudad. No hablamos de darles una mano de pintura a los pasos de cebra, sino de volver a cimentar una base que impulse a Barbastro hacia donde se realmente merece. Con suelo industrial, con empresas que se asienten y generen trabajo, que hagan que sea viable quedarse a vivir aquí o trasladarse desde cualquier punto de España, con una juventud ilusionada, y los mejores servicios para todos lo que los necesiten. Esto solo se consigue con muchísimo trabajo duro y a eso nos comprometemos, pero de verdad, sin remanentes y sin figuritas de Lladró.

