El barbastrense Francisco Expósito Expósito, tristemente conocido como el «Cortabragas», ha regresado a la ciudad del Vero tras haber cumplido su condena en prisión, diecinueve años después de que asaltara el colegio de San Vicente de Paúl, en las afueras de Barbastro, y asesinara a una de las hermanas de esta congregación.
Expósito Expósito, que en la actualidad tiene 57 años, regresó en abril a Barbastro, ciudad donde residen sus familiares, tras expiar su sentencia por aquel atroz crimen que causó gran conmoción nacional y que todavía sigue vigente en la memoria colectiva de la capital del Somontano.
La noticia no ha pasado por alto para muchos barbastrenses, quienes la comentan con miedo y cierta alarma en tertulias en calles, establecimientos y bares. Recientemente además a través de correo electrónico se ha propagaba un correo electrónico que alarmaba sobre el regreso de Francisco Expósito a Barbastro.
«Yo lo he recibido tres veces y no lo he rebotado. Y sé de más gente que les ha llegado. Este correo electrónico está corriendo como la pólvora», aseguraba ayer un vecino que prefería ocultar su identidad y que se mostraba preocupado «porque está persona haya sido puesta en libertad sin recibir un tratamiento psiquiátrico y además venga a Barbastro».
Preocupación vecinal
Francisco Expósito Expósito vive en el domicilio familiar desde hace unos días hecho que ha provocado una mezcla de inquietud y temor. Algunos de los vecinos de este barrio se mostraban muy preocupados ante la posibilidad de que pudiera volver a actuar.
Una vecina del barrio aseguraba haberlo visto entrar en un inmueble y otro aseguraba que la sensación entre los vecinos por su presencia en la zona es «mala y de espanto, sobre todos los que tienen hijas». «Las mujeres están muy preocupadas», matizaba otro.
El dueño de una cafetería de la zona constata que este asunto es objeto de conversación habitual entre sus clientes y él mismo reconocía sentir respeto por esta circunstancia. «Personalmente no tengo miedo, pero sí que lo tiene mi mujer y mi hija y les he proporcionado un spray protector para ellas porque en mi casa hay miedo. Y en el bar sí que se oyen muchos comentarios sobre si vive en San Valentín o en San Fermín».
«Yo no tengo miedo porque no le conozco pero oigo hablar a la gente y sí que tienen miedo. Se habla aquí y en la calle porque la gente cree que es peligroso», apunta una camarera rumana.
El presidente del barrio, aseguraba haber recibido muchos comentarios de vecinos en la línea de «que este hombre no debería estar en Barbastro, sino rehabilitándose. La gente comenta que no está rehabilitado, yo no lo sé ni puedo posicionarme. Me imagino que la gente tomará precauciones».
La asociación de San Fermín mantendrá en su próxima reunión este asunto y tratará de pulsar la opinión de los vecinos.
En el colegio San Vicente Paúl tienen muy presentes este cruento episodio ocurrido en 1990 y según fuertes cercanas a las dos monjas que todavía viven, compañeras de la asesinada, «han reaccionado con horror ante la noticia del regreso a Barbastro».
Por otro lado, el alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, declinó realizar ninguna valoración sobre este «complejo» asunto.
Francisco Expósito Expósito ha pasado a la historia local de Barbastro como tras cometer varios hechos macabros de contenido sexual. Tras profanar una tumba de una mujer, al poco tiempo asaltó el nuevo colegio de San Vicente de Paúl, asesinando a una de las monjas residentes. Los hechos tuvieron una repercusión mediática nacional y han escrito una de las páginas más lúgubres de la etapa más reciente de esta ciudad.




