Ella lo miró fijamente. De repente le preguntó:
–¿Qué quieres ser de mayor?
El pequeño soñador y todavía ingenuo, le contestó:
–La verdad es que no lo sé. ¿Qué te gustaría que fuese yo, mamá?
–Feliz, hijo. FELIZ.
Y con ello, él comprendió el verdadero significado de la pregunta.





