La segunda jornada de la Feria Agroalimentaria de Huesca ha registrado un gran ambiente, animada por las degustaciones, las catas y las charlas gastronómicas que se han celebrado durante todo el día. La organización estima que alrededor de 5.000 personas han pasado este sábado por el Palacio de Congresos de Huesca y han recorrido sus 1.500 metros cuadrados de espacio expositivo, donde 50 stands muestran una variada oferta agroalimentaria: vinos, quesos, embutidos, encurtidos, aceite, conservas y una importante presencia de equipamiento y menaje del hogar.
Durante toda la mañana, el protagonismo gastronómico ha llegado de la mano del jamón de Teruel. El Consejo Regulador de esta denominación de origen ha ofrecido una degustación con la presencia de un cortador de jamón, que han podido disfrutar todos los visitantes a la feria.
También se le ha hecho un hueco a la formación en una sala abarrotada en la que se ha llevado a cabo una cata de aceite. Durante su desarrollo, los participantes han podido apreciar las diferencias de color, sabor, acidez y textura de aceites de distintas calidades.
Curiosa también ha resultado la actividad en la que se ha mostrado cómo hacer una tortilla de patatas en diez minutos. Las patatas han llegado de Villarquemado (Teruel), y lo mejor de esta demostración ha sido la degustación posterior que se ha realizado de tortillas y de patatas Doruel. Durante toda la jornada también se han podido degustar tapas y bocadillos de ternera de Aragón a precios muy populares en el stand del grupo alimentario Barreras.
Alcaparras y afrodisíacos
Aprender a conocer y a valorar los productos autóctonos y, especialmente, los de la provincia de Huesca es otro de los aspectos que se ha propuesto fomentar esta Feria Agroalimentaria y es ahí donde ha encajado la charla degustación sobre las alcaparras de Ballobar. La ha impartido Miguel Salas, un agricultor de esta localidad oscense, que ha explicado cómo se trata de una especie en peligro de extinción que de una formaentusiasta está intentando mantener un grupo de trabajo de Slow Food en los Monegros. Miguel Salas también ha explicado en la charla que desde hace algunos años está desarrollando las condiciones idóneas para su cultivo, de forma que no sólo se dependa de su crecimiento salvaje en lugares que, además, suelen ser bastante inaccesibles. La charla ha ido acompañada de una degustación de alcaparras de Ballobar.
Por la tarde, también ha registrado mucho público la cata de vino que se ha organizado y la conferencia impartida por el miembro de la Academia Aragonesa de Gastronomía, Ángel González Vera, que se ha centrado en «La influencia de los afrodisíacos y el erotismo en la gastronomía». En su intervención ha llegado a la conclusión de que la posible relación entre los productos considerados afrodisíacos y las virtudes que se les atribuyen «está muy poco justificada y muy mal estudiada».
Ángel González ha apuntado que tal vez productos concretos como las ostras, que tienen un alto contenido en zinc, «pueden tener algún efecto en personas con bajos niveles de este mineral», pero, sin duda, ha concluido, «el primer afrodisíaco y más importante es el amor». Y si este falla, «la diversidad, la fantasía y la imaginación a través del sabor y el aroma de un plato, del ambiente que rodea una cena o del crepitar de una vela».
DOMINGO, Día 11 de marzo
11.00 h. Apertura de la Feria.
11.00 – 14.00 h. Degustación de Longaniza de Graus.
Patrocina: Asociación de Fabricantes de Longaniza de Graus
12.30 h. Cata de aceite de oliva.
17.00 h. Cata de miel.
18.00 h. Cata de queso.
19.00 h. Demostración de cocina con productos aragoneses. Colaboran: Restaurante El Origen (Huesca) y Asociación de Industrias de Alimentación de Aragón – AIAA.
20.00 h. Conferencia «La trufa: Historia, ferias, mercados y museos de Europa», a cargo de Ismael Ferrer.
21.00 h. Clausura de la feria.


