La propietaria de la librería madrileña donde se encontraron veintidós pergaminos desaparecidos del archivo municipal de Barbastro ha afirmado que compró los documentos «hace seis años a una mujer que los poseía por una herencia».
La fuente, que ha rehuido a hacer demasiadas declaraciones y ha preferido mantener el anonimato, se ha mostrado «muy sorprendida» por el eco de la noticia porque asegura que ella misma ofreció los documentos «a las Cortes y a la Diócesis de Barbastro», una vez descubrió la procedencia de los pergaminos.
Entre el material se encontraban pergaminos-bulas papales, documentos eclesiásticos, documentos reales y documentos administrativos datados de entre los años 1203 al 1790, protegidos por la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés.
Estos legajos fueron incautados el pasado día 19 por la Guardia Civil tras una denuncia que interpuso el alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, el pasado día 10 tras tener conocimiento de donde se encontraban.
En relación a la investigación abierta la persona propietaria de la librería ha asegurado que «no tiene nada que ocultar», y que, aunque algunos de los documentos llegaron a estar «colgados» y a la venta en su web, en cuanto le fueron reclamados los entregó de forma «voluntaria».
Según ha declarado el alcalde barbastrense, estos archivos «habían desaparecido hace unos años» y «tenían constancia de que había algunos documentos que no estaban», no obstante, fueron inventariados con fecha 3 de septiembre de 1938 por el Servicio de Defensa de Patrimonio Artístico Nacional, fecha desde la que se perdió la pista.
Una vez que la noticia de la existencia de esos pergaminos en Madrid llegó a instancias de la Diócesis de Barbastro, fue José Mora, vicario judicial de la diócesis, que se encontraba en la capital por otro motivo, quien se desplazó hasta la librería y confirmó «que podrían ser documentos relacionados con Barbastro», según ha explicado el religioso.
Fuentes de la Guardia Civil de Huesca han asegurado que no parece «probable» que la persona propietaria de la librería sea imputada como autora de los hechos, aunque «puede encontrarse algún tipo de implicación» pero han recalcado que «aún está abierta la fase de investigación».
De momento, los documentos recuperados, que aparentemente no están dañados, se encuentran en el depósito del Archivo municipal de Barbastro, a disposición de la Autoridad Judicial, a la espera de «cotejarlos para determinar que efectivamente son los que corresponden», ha determinado Cosculluela.




