El miedo, lejos de ser una emoción negativa, puede convertirse en un gran aliado si sabemos escucharlo sin dejar que se apodere de nosotros. El miedo nos alerta del peligro, su función es protegernos; sin embargo, esta emoción puede apoderarse de nosotros. No podemos olvidar que la parte más primitiva de nuestro cerebro, el cerebro reptiliano, está diseñado para la supervivencia y su función es protegernos de los potenciales peligros que ve a nuestro alrededor.
Un miedo muy frecuente es el miedo a ser rechazados, éste nos paraliza y frena aquello que realmente queremos hacer. Nuestro cerebro percibe el rechazo como una amenaza para nuestra supervivencia ya que en el pasado suponía la expulsión de la tribu y por lo tanto la muerte. Sin embargo, podemos parar esta rueda y observar cómo el miedo gana terreno cuando estamos viviendo demasiado tiempo fuera y no dedicamos tiempo a estar dentro de nosotros, en conexión interna con nuestro ser.
Es aquí cuando la mente entra en acción con todos sus programas, creencias, experiencias heridas, traumas y el miedo nos devora. En sus profundidades, no vemos salida a nuestros sueños, ni solución a los problemas, al contrario, estos parecen ser más grandes cada vez. Es aquí, en la oscuridad, en el frío helador de tu miedo más profundo cuando puedes comenzar a aprender de él.
Aprender del miedo
¿Cómo? No luches, ni lo niegues, al contrario, obsérvalo, nombra cómo te hace sentir, deja que recorra todo tu cuerpo desde la consciencia, ponle un nombre (si es un mote gracioso mejor) y cada vez que aparezca llámalo por su nombre y pregúntale: «¿otra vez tú por aquí? ¿Qué vienes a enseñarme?» De este modo te familiarizas con él y lo mejor de todo, pasa de ser un enemigo que a toda costa quieres eliminar, a ser el maestro que te muestra qué partes de ti necesitas atender, revisar, reparar y sanar.
Para ello necesitas volver a conectar con tu corazón; vacía tu mente, práctica el silencio, pasea por la naturaleza, medita, respira tomando consciencia del momento presente… Haz todo aquello que te conecta, que te hace sentir feliz devolviéndote al aquí y ahora. De este modo elevas tu vibración y permites que el campo magnético del corazón se expanda y puedas escuchar aquella parte sabía de ti que te empuja a realizar tus sueños.
Recuerda: el miedo nace de la mente, el valor del corazón. Decide a quién escuchar y actúa con la convicción de que todo el universo está dentro de ti y solo tú tienes la llave para acceder a él.




