Las monjas de clausura de Monzón, las hermanas clarisas, han recibido en su convento a la Asociación de Mujeres Empresarias de la Provincia de Huesca (AMEPHU), cuyas integrantes han visitado el obrador artesanal de la comunidad. Las trece religiosas elaboran allí panetones, turrones, mantecados, roscones, empanadones y otros productos que venden tanto en la zona como a clientes de Zaragoza, Madrid y otros puntos de España.
El obrador es desde hace casi dos décadas una de las actividades con las que las clarisas obtienen recursos para el sustento del convento y de la propia comunidad. Su época de mayor trabajo llega con la Navidad, aunque mantienen la producción durante todo el año y atienden también encargos para bodas y otras celebraciones.
Trece monjas de clausura y un obrador activo desde 2007
El convento de las clarisas se encuentra a la entrada de Monzón desde Barbastro y actualmente viven en él trece religiosas.
La madre abadesa, sor Alegría, recuerda que ya elaboraban algunos productos anteriormente, pero fue en 2007 cuando regularizaron la actividad.
“Lo hacemos por el sustento del convento y nosotras. Tenemos voto de pobreza”, explica.
La abadesa vincula además el trabajo con la propia forma de vida de la comunidad. “El trabajo para nosotras es una expresión de la pobreza”, señala, antes de asegurar que están satisfechas con la actividad que desarrollan.
Turrones, panetones, mantecados y roscones
La lista de productos que salen del obrador es amplia. Las clarisas elaboran panetones, empanadones, farinosos, mantecados, polvorones, roscos de vino, mazapán y roscones de Reyes.
También preparan ocho clases de turrón, entre ellas el tradicional de Jijona.
Sor Mari Carmen valora positivamente la evolución que ha tenido el obrador durante estos años.
“El balance es muy positivo, cada vez hacemos más cantidad y recibimos de las personas que la calidad es muy buena, y para nosotras eso es lo más importante”, explica.
Pedidos desde Madrid, Zaragoza y otros puntos de España
Una parte importante de las ventas procede de vecinos de Monzón y del entorno que se acercan directamente al convento para comprar sus productos.
Pero los pedidos llegan también desde fuera de la provincia. Las religiosas reciben encargos desde Madrid, Zaragoza y otras ciudades españolas, en muchos casos de personas que ya han probado anteriormente sus elaboraciones y quieren repetir.
Durante la Navidad también preparan lotes para empresas y participan en mercadillos. Entre los establecimientos con los que trabajan se encuentra el Hotel MasMonzón.
La Navidad es su campaña más importante
La actividad aumenta especialmente durante los últimos meses del año.
“Nuestra campaña fuerte y donde más dinero sacamos es en Navidad”, explica sor Mari Carmen.
El resto del año, las clarisas mantienen el obrador con pedidos y con su participación en mercadillos medievales, además de atender encargos para bodas y otras celebraciones.
Y no todo son dulces. También elaboran pizzas, empanadas, saladitos de hojaldre y canapés.
“Lo que nos pidan. Llevamos bien la regla de ‘ora et labora’”, bromea sor Mari Carmen.
La comunidad prepara además una novedad para el próximo verano: incorporar helados a su oferta.
Las empresarias de Huesca visitan el convento
La visita ha sido promovida por la Asociación de Mujeres Empresarias de la Provincia de Huesca (AMEPHU), en colaboración con la Asociación de Empresarios de Monzón y Cinca Medio.
La jornada se ha desarrollado bajo el título ‘Valores que impulsan la empresa. Iglesia, Empresa y Mujer’ e incluía, además de la misa y la visita al obrador, una tertulia emitida en directo por Onda Cero Cinca y una comida de networking.
La presidenta de AMEPHU, Carmen Fernández Ortiz, ha explicado que la iniciativa pretendía acercar a las empresarias a una comunidad que también desarrolla una actividad económica para contribuir a su mantenimiento.
Aunque reconoce que aparentemente pueden parecer dos mundos muy diferentes, considera que existen puntos en común.
“Tanto ellas como nosotras trabajamos para hacer las cosas lo mejor posible y tendiendo a la excelencia”, ha señalado.
La visita ha permitido conocer más de cerca una faceta menos visible de las monjas de clausura de Monzón: la actividad de las trece clarisas en un obrador que funciona de manera regularizada desde 2007 y cuya campaña más intensa llega con la Navidad.
Ángel Pérez Pueyo reivindica el valor humano del trabajo
La visita al convento ha formado parte de una jornada en la que también ha participado el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, encargado de oficiar una misa antes de la visita al obrador.
Durante su intervención, Pérez Pueyo ha defendido la posibilidad de combinar gestión empresarial y atención a las personas.
“Tenemos que entender que a nosotros nos toca humanizar y a las empresarias gestionar, pero podemos humanizar y gestionar de manera conjunta”, ha afirmado.
El obispo se ha referido también al elevado absentismo laboral y ha considerado que detrás de algunas situaciones puede encontrarse la falta de reconocimiento de los trabajadores.
Ha advertido del “absentismo laboral grandísimo que tenemos actualmente” y ha apuntado que muchas veces las personas no se sienten “ni cuidadas, ni queridas ni valoradas”.
Para Pérez Pueyo, reconocer las cualidades de cada persona y ponerlas en común puede favorecer que el trabajo se convierta también en una forma de realización.



