Pese a que el aumento de pecho es una de las operaciones estéticas más habituales y seguras hoy en día por relativa su sencillez, a algunas personas, bien porque temen las intervenciones quirúrgicas o por motivos concretos personales, les da cierto respeto llevarla a cabo. Y eso está bien. Cuando nos planteamos una intervención estética, por muy común que sea, debemos ponernos siempre en las mejores manos y valorar todas las opciones. Pero ciertamente el aumento de pecho es una operación muy segura y que consigue unos resultados espectaculares.
Para ello, el paso previo fundamental es dar con un cirujano que nos transmita confianza al que explicarle claramente el resultado que queremos conseguir. E igual de importante es que después le escuchemos y nos dejemos aconsejar por él o ella, porque una vez que nos examine, dará su diagnóstico. Hoy hablamos con la Dra. Nélida Grande, directora de Clínicas NG y especialista en cirugía mamaria, quien nos explica los aspectos más importantes de un aumento de mamas.
Quizás estemos pensando en unos senos con una forma o tamaño que, por las características de nuestra piel o de nuestra fisiología, no sea posible conseguir. Hay que pensar que en la elección del tipo de implante influyen muchas variantes en las que quizá no habíamos pensado.
Para elegir la prótesis mamaria adecuada hay que tener en cuenta desde la constitución hasta el estado de la musculatura, así como la flexibilidad de la piel. De ahí la importancia de que nos dejemos aconsejar por el cirujano plástico, que seguro encontrará la opción más adecuada para nuestro caso concreto.
Actualmente las prótesis mamarias más habituales son las de gel de silicona, aunque también las hay de suero salino. No obstante, otra opción a valorar por la naturalidad de sus resultados es el aumento de pecho híbrido.
El aumento de pecho híbrido consiste en combinar los implantes de pecho con una infiltración de grasa corporal propia. Para ello, es necesario realizar previamente una pequeña liposucción y purificar la grasa obtenida.
Con esta técnica se consigue un resultado aún más natural, tanto al tacto como visual. Aunque no siempre es recomendable esta técnica, ya que es para casos puntuales. El cirujano introduce la prótesis, que será más pequeña de lo habitual, y va dando forma al pecho con la grasa propia. Se consigue así una gran simetría en los contornos y la voluminosidad precisa que se busca.
En cuanto a la intervención, es necesario conocer bien sus matices para una correcta recuperación. La cirugía consiste en una pequeña incisión por la que se introduce la prótesis mamaria -y la grasa corporal, si se ha optado por la técnica híbrida- .La incisión se puede llevar a cabo en la región periareolar (areola del pezón), en el arco submamario (debajo de la mama) o en el área de la axila. Pero la cicatriz queda muy poco visible dada su ubicación estratégica.
La colocación de la prótesis suele hacerse de modo subfascial, es decir, debajo de la glándula mamaria y del tejido que rodea el músculo del pecho: fascia. De este modo se minimiza la aparición de contracturas capsulares. Otra opción es colocar la prótesis por detrás de la glándula mamaria, entre los tejidos de la mama y el músculo pectoral. En cualquier caso, es el médico cirujano quien debe decidir la técnica adecuada según las características físicas de la persona.
La operación, que suele durar entre una y dos horas, se practica con anestesia general. Y el mismo día, o al día siguiente de la intervención, el paciente ya puede irse a su casa.
Es necesario hacer reposo casi total las 48 horas posteriores a la intervención. En los primeros momentos, horas e incluso días, según el caso, se sentirán molestias. Algo habitual tras una intervención quirúrgica.
La primera semana hay que tomársela con calma. Se puede hacer vida normal, pero con suavidad, evitando movimientos bruscos de los brazos. Al principio la zona estará algo hinchada, hinchazón que irá disminuyendo progresivamente. Y durante el primer mes tras la intervención no se deben realizar actividades deportivas, y se debe llevar un sujetador especial.
Siguiendo estas sencillas pautas, y sobre todo acudiendo al especialista adecuado, la recuperación y los resultados pueden ser muy satisfactorios. Y en poco tiempo se disfrutará de una imagen renovada.

