Rosalía y Paco Velázquez (desde Estada para todo el mundo). El día 3 de mayo, un grupo de socias de AFAMMER (ALTO ARAGON), acompañadas de sus respectivos maridos (la mayoría), emprendimos un viaje a AS RIAS BAIXAS (Galicia).
Visitamos Baiona, el Monte de Santa Tecla, desde donde se puede ver la desembocadura de O Miño en el Atlántico -que recomiendo a todos los que les guste las emociones fuertes, pues la subida en atutocar es algo que impresiona por los cortes de terreno que quedan a la derecha según la marcha-. Puedo decir que más de una y de uno no pudieron contemplar lo bonito que es ver al Miño, y más con un día soleado, como tuvimos la suerte de tener.
Estuvimos en Valença do Miño (Portugal) y nos parecía que estábamos en Jaca, pues la fortificación de las dos ciudades son iguales. En este emplazamiento portugués, nadie se resiste a comprar unas toallas o trapos de cocina. Pero no hay que salir de esa población sin probar el BACALAU A LA PORTUGUESA.
En Cambados, la tierra del mejillón, pudimos hacer una cata muy extensa del mismo, subidos a un catamarán, resguardaditos de la lluvia y del viento y poder probar «hasta hartarte» de mejillones y vino. Cuando una llega a tierra parece que la tierra se mueve y al preguntar por el motivo de ese movimiento uno del lugar me dijo: «Paco, eso es debido a que los mejillones, mezclados con el vino, hacen una reacción que parece que vayas por una calle llena de curvas».
En Vigo visitamos el Monte Castro, con una vista espectacular y una flora muy especial con mucho colorido y, como no podía ser menos, fuimos al mercado d’a Pedra. Y… ¿Quién se resiste a probar las famosas ostriñas y el pulpo a la galega? (Otra vez, el efecto «calle con eses»).
El día 8, sábado, visitamos Santiago de Compostela que, a pesar de la gran tormenta de agua que no paró durante todo el día, las calles estaban abarrotadas, con gentes de todas las edades y nacionalidades, y el edificio de la Catedral se alzaba majestuoso como siempre y, al mismo tiempo, daba cobijo a todos los que, después de una hora de cola, podíamos entrar y ver el BOTAFUMEIRO en plena actividad y abrazar al santo JACOBO, como le llaman en galego.
Estábamos hospedados en una localidad Das Rias Baixas llamada SANXENXO, en un bonito hotel.
En Padrón pudimos visitar el museo de ROSALIA DE CASTRO (pero no probamos los famosos pimientos, cosas de la vida).
El domingo, día 9, regresamos a casa y la lluvia nos acompañó hasta Tudela. A partir de esa localidad volvimos a recuperar el sol.
Desde aquí quiero dar las gracias a la guía OLALLA-MUY JOVENCITA PERO MUY DULCE Y PREPARADA PARA ESE OFICIO-. También quiero agradecer a Javier, de Viajes Barceló de Barbastro, su buen hacer. Y cómo no, a AFAMMER.


