Jorge ¿Por qué Milán? ¿Qué acaparó tu atención al llegar?
Elegí ir de Erasmus porque tenía claro que quería aprovechar esta oportunidad para crecer como persona, conocerme más a mí mismo y conocer realmente qué es lo que quiero.
Al mismo tiempo, Milán es el centro financiero de Italia y una de las metrópolis más grandes de Europa. Además, el Politécnico de Milano tiene prestigio y era una oportunidad para descubrir qué enfoque darle a mis estudios.
Había estado antes en Italia, pero Italia como España, cuenta con infinidad de experiencias. Cuando llegué, a parte de la cantidad de gente y lo abrumador que resulta una ciudad tan grande, el movimiento que hay, me sorprendieron sus diferentes contrastes. Desde Duomo, símbolo turístico, las Galerías del centro de la ciudad, hasta los barrios más vanguardistas y modernos, como Brera, el cuadrilátero de la moda. O Navigli, con su zona de canales y diferentes zonas de rascacielos.
¿Te costó habituarte? ¿Hay algo a lo que aún hoy en día no acabas de acostumbrarte?
Sí, llegar los primeros días a una ciudad tan grande fue un poco abrumador. Pero después

de una semana, te vas familiarizando y comienzas a sentirte más cómodo en tu nueva rutina.
En cuando a la universidad, al principio, sorprende el cambio de clases pequeñas a grandes grupos de más de 200 personas y la posibilidad de tener clases en diferentes edificios del campus a diez minutos de distancia.
Sin embargo, algo que fue difícil de acostumbrarse es la falta de luz natural en invierno, con días que a las 16:30 ya se hacía de noche y además el clima. Milán es muy húmedo, es algo a lo que todavía no estoy acostumbrado.
¿Tu día a día es parecido al que llevarías en España?
Sí, al final vas estableciendo una rutina diaria que se ajusta a tus horarios universitarios y a tus preferencias personales. Siempre intento sacar algo de tiempo para hacer deporte y con la excepción de los horarios de comida, que pueden variar en función de las clases, lo demás es bastante parecido al que llevaría en España.
En cuanto a la comida ¿hay similitud con la española?
Sí, al final la dieta mediterránea es muy común en ambos países. En el supermercado puedes encontrar la misma variedad de productos que en España, pero sí sorprenden los pasillos dedicados exclusivamente a la pasta y las salsas, una variedad de diferentes tipos de Pesto, Ricotta, Cacio e Pepe para acompañar cualquier tipo de pasta.
¿Cómo son los italianos? ¿Se parecen en algo a los españoles?

Los italianos son muy suyos, es decir, apasionados y amantes de su cultura, de su gastronomía y de su historia. Les encanta la buena comida y aquí en Milán todo gira alrededor de la moda y el deporte. Desde las diferentes Fashions Week que hay a lo largo
del año, hasta los partidos de Fútbol del Milán e Inter de Milán, hasta la Fórmula 1 y el circuito de Monza que está al lado de Milán. También son muy apasionados por la música y el arte, tienen una gran variedad de museos y nuevos eventos cada semana.
En cuanto a los horarios, suelen comer un poco antes y cerrar cocinas a las 14:30 h. Además, tienen una fuerte tradición de tomar un «aperitivo» antes de la cena. Se reúnen con amigos y familiares para disfrutar de bebidas y aperitivos. En general, compartimos bastantes similitudes culturales.
¿Curiosidades del lugar?
Milán no solo es el Duomo y las Galerías, tiene una infinidad de lugares que sorprenden desde el Castillo Sforzesco, la Pinacoteca de Brera uno de las galerías de arte más importantes de Italia, la pintura de La Ultima Cena de Leonardo da Vinci, el Teatro La Scala, el museo Nacional de Ciencia y Tecnología de Leonardo da Vinci, un museo interactivo donde se encuentran todos los inventos de Leonardo, además del Pabellón del Ferrocarril y otros tesoros como un avión de la Segunda Guerra mundial, un submarino expuesto, en los exteriores del museo y también réplica de un cohete espacial.
Es una ciudad que mezcla el pasado y cultura Italiana, con zonas de rascacielos modernos como el “Bosco Verticale” en la zona de Porta Nouva.
A parte es una ciudad con una conexión ferroviaria muy buena. Puedes llegar a cualquier sitio del norte de Italia sin problemas además de tener tres aeropuertos con conexión a cualquier lugar de Europa.
¿Qué concepción tienen de los españoles?
Suele ser muy positiva, muchos italianos admiran nuestra cultura, gastronomía, las ciudades y nuestra forma de vida. Además, comparten características culturales como la importancia de la familia. Los italianos que han estado en España siempre destacan la cercanía y el buen trato recibido por los españoles.
Su sistema educativo, la sanidad,… ¿Qué tal están?
El sistema educativo emplea una metodología similar a las Universidades españolas, pero sí que es un poco más teórico en Italia dónde se echa en falta la parte práctica. Además, a los exámenes escritos le añaden exámenes orales, donde el profesor tiene un punto de vista más cercano de los conocimientos de cada alumno y comprende si ha entendido realmente la asignatura.
¿Qué echarás de menos de Milán?

Sin duda a todas las personas que he conocido aquí, al final pasas con ellos la gran parte
del día y te da la sensación de que los conoces desde hace años.
Además del ambiente y el continuo ajetreo de hacer cosas, cada día haces algo nuevo y es un no parar constante. Estás de viaje, excursiones, comiendo todos juntos, tomando algo etc… Es una ciudad con una variedad tan grande de experiencias que no te aburres en ningún momento. Además de la facilidad para viajar a otros lugares de Italia, como Turín, Verona, Bérgamo, Venecia, Pavia, Brescia…
Y de España, ¿qué es lo que más añoras de nuestro país?
Hay muchas cosas que se echan de menos de España, pero lo que más añoro son las personas a las que quiero. A pesar de mantener el contacto, nada puede sustituir una reunión familiar, una cena después de entrenar o un café en una terraza.
Y aunque es un tópico, es verdad que la comida española es algo que se extraña mucho, no hay nada que se compare al sabor del jamón. Además, la comodidad de vivir en una ciudad pequeña donde todo está a cinco minutos de casa es algo que se echa en falta, al igual que la tranquilidad de dar una vuelta lejos del bullicio de la gran ciudad.




