Felix de Azara

Los ibones del Pirineo y sus paisajes siempre han despertado el interés del autor del libro Carlos Tarazona Grasa, que completa con este título una trilogía de publicaciones, que le han llevado veinte años de trabajo. El denominador común de todas ellas ha sido su voluntad de salvaguardar la memoria, fijarse en el legado de nuestros mayores y en aquellos que forjaron el territorio que hoy conocemos pasando muchas más dificultades que las actuales. En concreto, ‘Agua y Corriente. Cuando los ibones perdieron su nombre’ se fija en un tema inédito y poco documentado; a mediados del siglo XX más de una veintena de estos lagos naturales fueron represados en la cabecera del río Gállego y conllevaron mucha mano de obra y es a ellos a quien quiere rendir un homenaje.

La ganadería extensiva, con el trabajo y esfuerzo de los pastores y pastoras del Alto Aragón, contribuye a preservar el territorio y al mantenimiento de la biodiversidad en él. Además, genera una economía sostenible, produciendo alimentos de proximidad, ricos y saludables, que favorecen el asentamiento poblacional. Con su labor, esta ganadería y este colectivo constituyen una barrera natural frente a la propagación de incendios forestales, modelando el paisaje y posibilitando entornos naturales ricos, forjando un patrimonio cultural, arquitectónico e inmaterial que es necesario mantener.

El Instituto de Estudios Altoaragoneses de la DPH y el Gobierno de Aragón a través del Departamento de Educación, Cultura y Deporte, preparan un acto que se desarrollará antes de que finalice este año para homenajear la labor de este altoaragonés universal que destacó como naturalista, antropólogo, ornitólogo, escritor, militar y cartógrafo, entre otras disciplinas

En un momento como el actual, cuando la crisis sanitaria del COVID 19 ha acentuado la tendencia de una sociedad que busca formas de vida saludables y acordes con un modelo de desarrollo sostenible, la Diputación Provincial de Huesca valora con su máxima distinción en materia de sostenibilidad del territorio el trabajo que desde hace varios años viene realizando en la provincia de Huesca el movimiento Slow Food para desarrollar una red de productores, distribuidores y consumidores de alimentos de proximidad. Se trata, en definitiva, de reconocer un modelo de actividad económica que, además de dar respuesta a la demanda de los consumidores de productos sanos y saludables para garantizar mayor seguridad alimentaria, apuesta por el comercio de proximidad, generando oportunidades de trabajo y vida en el medio rural.