
Ronda Somontano.- ¿Acaso las manos curan?
Ejercicio y Bienestar.- No sabemos con certeza empírica si curan o no, pues se le considera en muchos tratados como efecto placebo, es decir, como consecuencia de un proceso de autosugestión, pero al menos alivian y calman el dolor de modo casi instantáneo.
RS.- ¿Por esto cuando nos damos un golpe y sentimos dolor en alguna parte del cuerpo llevamos espontáneamente las manos a ese lugar?
EB.- Así es, desde bien pequeños esta es una reacción instintiva que se conserva a lo largo de toda la existencia.
RS.- ¿Además de depositar las manos en las partes del cuerpo doloridas qué más se puede hacer con ellas para sanarse?
EB.- Se puede empezar por colocar las manos en aquellas partes del cuerpo que sentimos habitualmente más débiles y frágiles porque así lo atestigua la experiencia acumulada en cada persona y caso. Posteriormente se pueden colocar en otros lugares del cuerpo en los que al depositarlas se siente de inmediato un calor que alivia y consuela. Es cuestión de ir experimentando y probando de manera que cada persona sea capaz de construirse un protocolo que le produzca bienestar.
RS.- ¿Y es cuestión de repetir este proceder en cada circunstancia o se puede variar?
EB.- Cada persona sabe mejor que nadie qué síntomas le están alertando de algún problema de salud, aunque sea leve y pasajero. Escozor y picor de garganta, tos, dificultades al respirar, malestar estomacal, dolor de cabeza y otros muchos. En estas circunstancias depositar las manos en los lugares en donde se desencadenan estos síntomas puede aliviar, aunque de persistir siempre conviene recurrir a la asistencia médica competente.
RS.- ¿Hay que preparar las manos previamente, ponerlas de una determinada manera o permanecer en alguna postura concreta?
EB.- Conviene activar las manos previamente para aumentar su sensibilidad de manera que resulten mucho más sensibles al contacto y pueda centrarse toda la atención en ellas.
Una vez activadas y preparadas es preferible depositarlas con dulzura y sin presionar, tratando de que efectúen el mejor contacto posible con la zona afectada. Pero en todos los casos cada persona sabe mejor que nadie cómo hacerlo, pues se trata de una acción intuitiva y natural.
En cuanto a la postura dependerá de la zona en la que haya que aplicarse el contacto de las manos. Lo aconsejable es siempre una postura estable y segura en la que se pueda permanecer tranquilamente durante varios minutos. La postura sentada o tumbados en decúbito supino, mirando al cielo boca arriba, son las adecuadas en términos generales, pero depende de cada caso
RS.- ¿Cuánto tiempo se aconseja tenerlas sobre el cuerpo para que surta los efectos sanadores esperados?
EB.- El tiempo es discrecional y depende de cada situación concreta. Puede resultar útil con tan solo un par de minutos o puede prolongarse durante media hora o más.
RS.- ¿Es mejor aplicarse uno mismo la imposición de manos o es más conveniente que te lo aplique otra persona?
EB.- Aplicárselo a sí mismo es un recurso eficaz y muy fácil de aplicarse dado que encontrar a otra persona que esté dispuesta a realizarlo siempre acarrea mayores dificultades. La ventaja de la auto aplicación permite hacerlo en cualquier momento, según las necesidades. Que lo aplique otra persona permite concentrarse mucho más en los efectos y consecuencias del proceso. Todo sirve, incluso si se logra que sean varias las personas que lo aplican a la vez, aunque obviamente es una situación bastante más inhabitual de lograr.



