Fernando Broto: «Duplicity es una película de espías que confluye intermitentemente con una historia de amor que lleva a la cinta a caminar por momentos cerca de la comedia romántica, pero básicamente es otra vuelta de tuerca al tema del espionaje, que esta vez se trata de espionaje industrial, y esta se supone que es la novedad en este tipo de películas donde se suele luchar contra villanos que tratan de destruir lo que sea»
Ficha técnica
Dirección y guión: Tony Gilroy.
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 125 min.
Género: Thriller, comedia.
Interpretación: Julia Roberts (Claire Stenwick), Clive Owen (Ray Koval), Tom Wilkinson (Howard Tully), Paul Giamatti (Richard Garsik), Dan Daily (ayudante de Garsik), Lisa Roberts Gillan (secretaria de Tully), Rick Worthy (Dale Raimes), Oleg Stefan (Boris Fetyov), Denis O’Hare (Duke Monahan), Kathleen Chalfant (Pam Frales), Khan Baykal (Dinesh).
Producción: Jennifer Fox, Kerry Orent y Laura Bickford.
Música: James Newton Howard.
Fotografía: Robert Elswit.
Montaje: John Gilroy.
Diseño de producción: Kevin Thompson.
Vestuario: Albert Wolsky.
Estreno en USA: 20 Marzo 2009.
Estreno en España: 18 Marzo 2009.
Sinopsis
La ex agente de la CIA Claire Stenwick (Julia Roberts) y el ex agente del MI6 Ray Koval (Clive Owen) han abandonado el mundo del espionaje gubernamental por un mundo mucho más lucrativo: la guerra fría entre dos multinacionales rivales. ¿Su misión? Hacerse con la formula de un producto que aportará una auténtica fortuna a la primera compañía que lo patente. Para sus jefes, el titán de la industria Howard Tully (Tom Wilkinson) y el consejero delegado Dick Garsik (Paul Giamatti), nada está prohibido en esta guerra. Los dos espías han arriesgado mucho y ninguno sabe quién engaña a quién. Mientras intentan mantenerse por delante y desbaratar los planes del otro, acaban por descubrir que el engaño y la mentira sirven de poco cuando se cae en las garras del amor.
Crítica por Fer Broto
Esta semana llegó a la cartelera de nuestro amado Cine Cortes la segunda película del director y guionista Neoyorquino Tony Gilroy, que esta vez parece que ha tenido menos suerte que en su debut con Michael Clayton , mejor acogida por parte de la critica que por el publico.
Duplicity es una película de espías que confluye intermitentemente con una historia de amor que lleva a la cinta a caminar por momentos cerca de la comedia romántica, pero básicamente es otra vuelta de tuerca al tema del espionaje, que esta vez se trata de espionaje industrial, y esta se supone que es la novedad en este tipo de películas donde se suele luchar contra villanos que tratan de destruir lo que sea.
El film arranca con unos maravillosos títulos de crédito –tal vez lo mejor de este proyecto- tras los que nos encontramos una puesta en escena confusa en la que solo sacamos en claro la presentación de los dos personajes pero sin saber que o quienes son. El guion y el montaje no ayudan demasiado al espectador, con continuos saltos adelante y hacia atrás con lo que el publico tiene que hacer ejercicios de calculo para tratar de seguir de una forma fluida la trama, y con ello consigue tapar los grandes agujeros que tiene, y no se pueda ni seguir ni cuestionar la explicación del final.
También me pareció presuntuosa y mal utilizada esa manía de meter cortinillas –como partir la imagen en 2 o mas partes- a cada momento, encima están mal utilizadas, no sirven para continuar la acción desde otro punto de vista necesario para su compresión, para ver la mirada de otro personaje o mostrar un detalle relevante para la escena. Aquí no, se reproduce la misma acción, mostrando a veces detalles insustanciales, y también sustituye el fundido a negro por la cortinilla de perder la imagen al fondo
Con todo esto tenemos que claro no existe un ritmo narrativo continuo, yo siempre reclamo un poco de lateralidad en los guiones, pero aquí pese a las múltiples ocasiones que podrían dar más consistencia a la trama romántica o incluso potenciar más los leves momentos de humor que no se consigue alcanzar. Así la película por momentos parece caminar hacia ninguna parte y infrautiliza a un maravilloso elenco de actores, bueno a los cuatros actores con papel suficiente.
Precisamente el trabajo de los actores es sin duda lo mejor de esta película. Cuenta con una pareja de alto copete: la maravillosa Julia Roberts y Clive Owen –un actor en alza y que a mi personalmente me encanta- que pese a todas las dificultades que ya he mencionado trata de salvar su personaje, pero es que luego tiene otros dos grandes actores, Paul Giamatti y Tom Wilkinson Giamatti, este ultimo totalmente desaprovechado.
Por lo demás recalcar el buen trabajos en vestuario y diseño de producción –aparte de los ya mencionados créditos- el resto del ya mencioné el desastroso montaje, provocado por el guion, y la música desaparecida, es cierto que en este tipo de filmes no suele ser lo que mas brilla salvo contadas excepciones. El excesivo metraje no ayuda precisamente para que el espectador salga satisfecho
Ya para terminar, el director creo que le ha hecho un flaco favor en su intento de asentarse como realizador en el competitivo Hollywood. Se deja ver es cierto pero claro el contraste con la anterior película proyectada – Slumdog Millonaire- es tan grande que empeora el regusto que me deja.


